lunes, 18 de octubre de 2010

Ellos y yo


Aunque me iría bien uno, y el médico me lo ha recomendado es algo superior a mí. ¿El motivo? No me gusta que me toquen la espalda, mucho menos que me masajeen. Rara vez la enseño. En bikini y por supuesto en la intimidad. Jamás me verán con la espalda descubierta por algún vestido, camiseta ni nada por el estilo. Tengo una cicatriz en el lado izquierdo, por el centro más o menos, de forma curvilínea, de unos 14cm.

Nací con un bulto de grasa en la espalda, que me iba creciendo poco a poco. Pendiente de que no recibiera un golpe, con siete años decidieron operarme. Una experiencia que me marcó para el resto de mi vida. A pesar de mi corta edad lo recuerdo como si fuera ayer. Una semana ingresada en Barcelona. Mucho tiempo durmiendo bocabajo y sin almohada, de ahí que continúe durmiendo- a veces-sin ella.

Fue curioso, porque yo ingresé la tarde antes de ser operada. Digo lo de curioso, porque nada más llegar a la habitación, vino el doctor (por aquel entonces para mí era ‘el de la bata blanca’) y les dijo a mis padres:

- Todo ha ido muy bien, ya se pueden ir.

Y yo más contenta. Se me iluminó mi sonrisa de niña. Recuerdo perfectamente que agarré la mano de mi madre y le dije: ‘mama, ya nos podemos ir’. Evidentemente fue un error. Nada más entrar, vi a mi compañero de habitación. Lo habían operado de su ‘titola’, como decía él, y tenía como una especie de protección para que no se tocara, y desde mi visión, visión de una niña de siete años, parecía un niño embarazado. Menudo era. Tenía cinco años. Aún recuerdo su cara. Su nombre más, Cristian. Fue mi compañero de travesuras durante una semana, junto con una niña de cuatro años que estaba en la habitación de enfrente, que sólo hacía que coger los zapatos de tacón de su madre. Ellos corrían como flechas, y hacían cabrear a las enfermeras. Yo, tras la operación, caminaba tras ellos. Pasillo arriba, pasillo abajo. El mejor momento del día era cuando me asomaba por la ventana y veía a mi padre y a mi hermana aparcando el coche.
Es curioso, ha pasado muchísimo tiempo, pero aún recuerdo sus caras, sus sonrisas, etc. ¿Se acordarán de mí? Eran muy pequeños… Al poco de salir de allí, mis padres mantuvieron contacto con los padres de Cristian. Pero lo que pasa en estos casos, que poco a poco se va perdiendo el contacto.

Lo peor fue el día de la operación. Recuerdo que cuando estaba en una sala contigua al quirófano, en el que iba a ser operada minutos más tarde, me tuvieron que poner más anestesia de lo normal. Les costó dormirme. Estaba muy nerviosa. Me pincharon en las muñecas y me dijeron que miraba a la luz, pero no me dormí. Me tuvieron que pinchar también en los tobillos. Me desperté mientras entraba por la puerta de mi habitación ante la sonrisa de mis padres. Era más profundo de lo que creían, pero todo había salido bien.


Esa noche fue dura para mi madre, la pobre. Cada poco tiempo quería ir al lavabo (tenía que eliminar toda la anestesia) y me tenía que llevar a caballito, porque apenas podía moverme. Cristian se reía de mí. Decía que era una niña pequeña. Maldito pequeñajo.

Cada vez que veo la cicatriz, no puedo evitar acordarme de todo lo que viví en aquel hospital…

Aileon

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas!!

Supongo que la experiencia de estar una semana en el hospital no debe de ser la mejor,pero siempre hay que quedarse con las cosas buenas y en tu caso,hay varias,sobretodo la esa amistad que hicisteis,no se si veras a Cristian aun,pero seguro que si lo vieras te llenaria de ilusion,jeje
Lo de la cicatriz neunido,14 cm,jeje,ya es una señora cicatriz,hay gente que si les gusta tenerlas,son heridas de guerra como se suele decir,jeje,lastima no poder verla por aqui,aisss
Yo jamas he estado ingresado tantos dias,toco madera,uff

Cuidate mucho!!!
Un beso ;))

Carapilla dijo...

jeje bonita historia aunque haya tenido que ser por estar malita en un hospital, de todas las situaciones se puede sacar algo positivo :)

Aileon dijo...

Anónimo,

Bon día!

Antes de la operación no podía hacer cosas de niños por si recibía un golpe, así que la operación aunque yo no quería, jeje, y en el hospital fue buena, dentro de lo que cabe. Pero vamos, que es mejor no estar ni un solo día, uff ni siquiera de visita!

Es una lástima, pero dejé de tener contacto al poco tiempo de operarme, así que nada. No sé res!!!

Tú querías ver la cicatriz ehhh!!! Jajaja Digamos, que no es pequeña.

Pasa un buen día,
Cuídate bs:)

Aileon dijo...

Carapilla,

Buenas guapa!!

Yo la recuerdo con cariño, esa es la verdad.Y como bien dices, siempre hay que sacar algo positivo, y negativo claro, que rara vez duermo con almohada, jeje.

Un besito!