miércoles, 23 de febrero de 2011

Amore




Me doy un respiro, pero hasta que no lo acabe no me voy a dormir…


Si algo caracteriza a mi persona es que soy muy, pero que muy cabezota. Y no sólo eso, sino que también soy muy exigente conmigo misma a extremos elevadísimos. Lo reconozco. ¿Quién es el responsable ahora mismo? Pues esa personita de siete años que me tiene robado el corazón.

He dibujado de todo. Que si tenía que dibujar a los Gormiti pues allá que lo dibujaba, que tenía que dibujar a los personajes de Toy story, pues ahí los tenía colgados en su pared, que tenía que dibujar el sistema solar, ahí tenía todos los planetas. Todo controlado. Pero claro, lo mismo que él va cumpliendo años, el nivel de sus propuestas va subiendo de categoría. Pues bien, cuando resulta que todo eso lo tenía superado, va y en clase están dando Egipto. ¡¡toma ya!!

¿Qué significa eso? Pues que llevo más de dos horas (y lo que me queda) dibujando egipcios. El primero lo he dibujado en muy poquito tiempo, pero el segundo me está dando la noche. Me está entrando una mala leche, que contra más borro más ganas tengo de que me tiene que quedar perfecto. No me vale un 'está bien'.

“Déjalo para mañana” he escuchado hace escasos minutos. ¿Qué? Ni en broma, esté dibujo lo acabo yo aunque sea a las 3 de la madrugada, aunque duerma menos. Le prometí a mi sobrino que mañana tendría las pirámides, tutankamon, y un sarcófago. Y eso va a tener, vamos que si lo va a tener.

Se me cuidan,
Aileon

lunes, 21 de febrero de 2011