martes, 30 de noviembre de 2010



Hay tantos cabos sueltos por atar que me doy cuenta que lo único que me falta es una cuerda firme. Entre palabras silenciosas, hasta el tiempo casi se detiene a escucharme… Difícil tarea para alguien que no tiene latidos, ni te mira los ojos.

Porque realidad y ficción siempre van cogidas de la mano. No importa cuál.


Aileon

martes, 23 de noviembre de 2010

La segunda




Nunca una espera me había alimentado tanto los nervios. Ya para empezar esta noche apenas he dormido, y eso que soy bastante generosa utilizando ese adverbio. Tres chicos de 1,90 (que digo yo que ¿qué les darán para desayunar?) y yo, la única chica.

Hemos tenido que esperar una hora hasta que se ha presentado el examinador. Menudo frío. Esa espera ha sido eterna, y de muchos nervios. A mí me daba la risa. Los nervios, ayudan. Pero esta vez el frío, más. Por fin, aparece el examinador. Tarde, muy tarde, pero aparece. Mi profesora me mira y me dice que no sabe como es, que nunca lo había visto. Tiene cara de buena persona. Serio, pero buena persona. Uno de nosotros no piensa lo mismo. Ella les dice que da igual si es bueno o no, lo que tenemos que hacerlo es bien. Decidimos como ir, y yo soy la segunda. Me subo atrás. Sentir la calefacción es un alivio. El chico se coloca y el hombre comprueba documentación. Ya puedes empezar.

Veinticinco minutos atrás, mientras el hombre no paraba de apuntar. Lo que digo yo, tenía cara de buena persona. El recorrido ha sido largo. Acaba estacionado en una calle desierta de un pueblo cerca del mío. Ahora es mi turno.

Me coloco el asiento ante la atenta mirada de mi profesora (y es que siempre me cuesta encontrar la posición adecuada) y me dice por lo bajini que me tome mi tiempo. Ya. Me coloco el cinturón, coloco retrovisores y escucho:

- Noelia, empezamos.

La verdad es que ha sonado bien, y todo. Pero la pierna izquierda ha tomado vida propia. Me he puesto realmente tensa y muy nerviosa. He mirado de reojo a mi profesora y me ha sonreído. Puede parecer una tontería, pero he respirado profundamente y he arrancado el coche. Recorrido largo, nada complicado. Me he puesto a prueba a mi misma porque me ha llevado por los barrios que menos me gustaban, y por zonas que nunca había pasado. Veinticinco minutos y a las pistas donde habíamos salido. Hago una parada, aparcar es imposible.

Salimos del coche y se quedan dentro mi profesora y el examinador. Los otros dos nos preguntan por donde nos han llevado. Sale mi profesora y antes de darme la chaqueta del maletero, me da dos besos: Enhorabuena, luego te cuento. De repente, me ha entrado un calor horrible.

Cuando ha llegado mi profesora con los otros dos que faltaban por examinarse nos ha dado el papel para ver los fallos. Cuando me ha abrazado de nuevo, me he dado cuenta que había aprobado. Mis fallos leves: se me ha calado dos veces en un stop. Nada más. Me ha dicho que lo he hecho muy bien, más segura que nunca, sólo que he hecho cosas que nunca había hecho antes: que se me cale y apurar mucho las marchas. Todo lo demás, muy bien. Todo a la primera. Orgullosa de mí. Me echará de menos. Yo, también. A partir de ahí, mi teléfono se ha vuelto loco.


Aileon

domingo, 14 de noviembre de 2010

TiC tAc


Recuérdame que me cambie el reloj de muñeca…

Aileon

martes, 9 de noviembre de 2010

Sin bateria



Apagada y fuera de cobertura.

(jejeje)


Aileon

domingo, 7 de noviembre de 2010

En pleno vuelo







Hoy el viaje de vuelta me ha hecho respirar profundamente. Triste no es la palabra, realidad se acerca. Cuando he pensado que nada podía ir a peor, me he dado cuenta que mi imaginación se ha deteriorado tanto que no es que la necesite, es que me hace falta más que nunca.

Aileon

sábado, 6 de noviembre de 2010

Nada






…el aire, apenas era aire. La luz de sus ojos era su oscuridad. Marchita, apenas fue rosa. Olvido, quizá. Como si le arrancaran de cuajo sus lágrimas, sintió el vacío en su interior. No soy luz, ni aire, ni goma que borra el sentimiento oculto que hay en mí. Desvanezco, me evaporo… Me esclaviza el eco de tus palabras, condenándome al cobijo de mi ser. Encadéname al silencio, huye de mi tormento,…entierra mi vencido corazón.

Vive y deja vivir

Aileon



jueves, 4 de noviembre de 2010

El puzle (con una sola Z) perdió todas sus piezas



Todo cambia.
Hasta el azul del cielo,
Y la sal del mar.

Aileon