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domingo, 3 de octubre de 2010

Menos mal



El otro día una amiga me preguntó:
¿Cuál ha sido tu conversación más estúpida y rara que has tenido?

No dudé. Me vino a la mente el día que fui al Zoo. Explicada o leída pierde toda su esencia, pero os prometo que en aquel momento pensé Tierra trágame. Fue rara, y sobre todo, lenta, donde predominaba el silencio. Nunca me había pasado.

Yo hacía muchos años que no iba al Zoo, pero más o menos sabía por donde teníamos que ir, pero para más seguridad le dije a mi amiga será mejor que preguntemos por si acaso. Fue decir eso y ver a lo lejos a un policía, caminando ligeramente.

Primero pondré la conversación tal cual fue. Luego añado detalles.

- Disculpe, una cosita…
- Sí, dígame.
- ¿Vamos bien para ir al Zoo de Barcelona?
- Mmmm….mmmm…. Sí…..Sí…..Sí….. Vale, tenéis que seguir recto, cruzar el parque y al final veréis las taquillas.
- Gracias.
- A vosotras.


¿Visto así nada raro no?

Pues bien, yo a medida que me iba acercando al policía, ya veía que él estaba como en sus cosas, caminaba pero se le notaba ausente. Y no se porqué extraña razón me puse nerviosa. Es raro, pero me puse, y me lié con la primera pregunta cuando estaba a escasos centímetros de él. Cuando me salió la palabra ‘’Cosita’’ ya pensé ¿Pero qué coño dices? Mi idea era decir disculpa, una pregunta, pero ¿¿¿Cosita??? ¡¡¡Madre mía!!!! Y mi amiga diciendo ¿en qué estarías pensando?

¿¿¿Cosita de qué??? Menos mal que no me dijo ¿¿¿Y qué cosita es???? Y yo le hubiera dicho empieza por la letra Z...Porque sino me hago fan suya al instante aunque lo que menos me apetecía era jugar. Y menos mal, que estaba más perdido que yo. Porque me respondió por responder porque se le notaba que estaba en las nubes. Lo mismo él pensaría “¿Por qué narices me preguntan a mí? Ah, si…porque soy policía”. Y mi amiga diciendo detrás mío a menudo le has ido a preguntar, éste está más perdido que nosotras.
Entonces se me olvidó realmente porque había parado aquel policía. No es broma, no sabía que decir. Me parecía absurda aquella situación. Porque yo no sabía que preguntar, y el policía, a saber en qué estaba pensando. Pero como el seguía mirándome pero ausente, pasaron unos cuantos segundos los dos sin decirnos nada. De repente, miré hacia arriba y vi que había un cartel de esos de publicidad en una farola, que ponía ‘’Vine al Zoo de Barcelona”. Y le dije:

- ¿¿¿Vamos bien para ir al Zoo de Barcelona????

Menuda gilipollez le solté, pero ¡¡¡¡Si estábamos en Barcelona!!!! Era evidente que no le preguntaba por el de Madrid, uff. Menos mal que él seguía en su mundo, menos mal. Porque si me llega a decir, Sí, con tejanos ya vais bien. Me hago doblemente fan suya.

Lo peor es que tardó en contestar. Y mi amiga diciendo, ahora nos dirá Sí, se quedará con nosotras y se irá. Y yo diciendo por lo bajini, no jodas.

El VALE, después de tantos sí, fue fundamental. Reaccionó. Pero entre tanto Sí, y Sí, dejaba un margen de cinco segundos. Y yo ahí mirándolo con cara de no se qué… Finalmente nos indicó como llegar al Zoo. Y yo respiré tranquila.

Realmente nunca me había pasado eso. Entrar mal, quedarme en blanco e irme incrédula. Y no sólo eso, que cuando uno pregunta, el otro responde más o menos con rapidez. Pero ahí el silencio reinaba por si solo. Y a mí me faltó poco para echarme a reír. Porque las ‘perdidas’ no éramos nosotras, sino el propio policía. Por lo menos de mente. A saber. Ahora eso si, menos mal. ¡¡¡Menos mal!!! Sino me autodenomino presidenta de su club de fans.
¡Qué crack!

Moraleja:
Mejor que pregunten otros.


Aileon

lunes, 27 de julio de 2009

...si no me traga es por algo

A mí estas cosas no me van. Soy más simple, más de campo, como las amapolas. Y es que estas cosas no están hechas para mí.
Puesto que los allí presente conocían la función de ese artilugio, me limité a intentar seguir el rollo para no quedar como una pardilla, que es lo que era en ese mismo momento.

- Noe, mira lo que nos regalan. Esto si que va bien…
- Ah, sí. Es verdad. Al menos nos dan algo útil.


Y tan útil que, en un principio y por la forma que tenía, pensé que era una herramienta, pero claro, ¿cómo nos iban a regalar una herramienta? A los hombres una navaja multifunciones, y a las mujeres una herramienta. Vale, no tenía sentido, pero yo qué se. Cosas peores se han visto. Y mi mente suele ser más rápida que yo.

- ¿Qué color te ha tocado?
- Verde
- ¿Me lo cambias? A mí me ha tocado naranja, y no me gusta mucho.
- Sí, no me importa.
- Una vez se lo vi a una mujer, y me hizo gracia. Tenía ganas de tener uno, y mira por donde nos lo regalan. Es de piel...

- Vaya, son de esas cosas que las ves, pero nunca te decides a comprarlas ( ni puta idea de lo que era, que mal se pasa siguiendo la corriente a algo que no sabes de que coño estás hablando)
- Ah, pues si nos lo dan se supone que es para que lo utilicemos ahora ¿no? ¿Tú no lo abres?

¿Y ahora que digo? Eso si es de ser pardilla y no el reconocer que era la única que no sabía para que narices servía aquel artilugio.


- Pues, la verdad es que no… Como es nuevo, no quiero estrenarlo (menuda tontería salió de mi boca, pero fue lo primero que me vino a la mente)
- Pues bien tonta eres, porque para tener el bolso en el suelo al menos lo cuelgas de ahí.
- Ah, pues también es verdad para eso están las cosas para estrenarlas ¿no?



Si en ese mismo instante hubiera sido un dibujo japonés me hubieran puesto la gota esa gorda que aparece en la frente. Madre mía ¿Quién se inventó eso? Toda la vida con el bolso en el suelo o colgado en la silla y ahora resulta que los podemos colgar en la mesa con ese pequeño artilugio que, por supuesto, desconocía de su existencia. Pero vamos, que mi vida después de conocer este pequeño y gran artilugio sigue completamente igual, sigo durmiendo boca abajo y con la mano bajo la almohada.


A modo de titular:
No lo he utilizado nunca. Ni lo utilizaré.

A saber donde está…


Lo mío lo controlo, pero hay temas en los que me considero una auténtica pardilla. Y no me refiero a este artilugio que me imagino que las mujeres lo utilizarán, sino a otro tipo de temas, a los distintos temas que nos depara la vida. Donde la mayoría llega, yo no sólo me quedo por el camino sino que encima me entretengo.

Pero si miro el lado positivo, al menos intento salir airosa de ese tipo de situaciones, aunque más de una vez haya hecho el ridículo, en la que digo por lo bajini “Tierra trágame” Pero lo bueno es que nunca me traga y siempre acabo riéndome de mi misma. ¿Qué remedio no? Si hoy en día el que no se consuela, sin duda alguna, es porque no quiere...

Aileon