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sábado, 17 de abril de 2010

Como el gusano que pudre la manzana







…y allí,
en la esquina de las escaleras con olor a hospital,
sintió como le arrancaban el alma de cuajo.
Respiró fuertemente,
pero ya no era ella misma.
En su interior, su mundo se desvanecía.
Fuera, no eran más de las nueve.

Aileon






Sonríe, princesa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

La 401






Voy a quitarle hierro al asunto, porque hay que llevarlo lo mejor posible e intentar sonreír, aunque no es fácil, e intentar que el ánimo no decaiga. Y ya está. No hay más remedio.


Ella está en la peor planta, en la que no están bien mentalmente. Con deciros que entrar, entra todo el mundo, pero para salir tienes que poner un código. Algunos son agresivos, otros duermen todo el día, otros chillan…Como es el caso de mi abuela. Chilla a todas horas, llora, no abre los ojos, no duerme, ve niños, hombres de negro,…Y todo eso chillando, sin ni un minuto de descanso. Ya no saben que medicamento darle para tranquilizarla un poco. Hace poco nos llamaron y nos dieron un gran susto con tanto medicamento. Su cuerpo está relajado, pero su mente no. Trabaja a todas horas. Y para colmo no come, o casi nada. Cierra la boca y si encima la comida se la tenemos que dar con una jeringuilla, la cosa se complica.

Ayer fui a darle la cena a mi abuela en la clínica donde está para la recuperación. El día que no puedo ir, va mi madre y el día que ella no puede, voy yo. De todas formas nos han aconsejado que no siempre vaya la misma, porque allí es para acabar desquiciada, desesperada y completamente ida de mente (no me gusta la palabra loca. Tengo mis motivos). Así que entre mi madre, una señora que va los fines de semana y yo pues nos vamos apañando. El problema vendrá cuando nos digan que está recuperada (de la cadera porque de la mente ya no) y que no la pueden tener allí. Y sin plaza en una residencia, como comprenderéis no estamos dispuestos a pagar 2000 euros cada mes (sí, sí, habéis leído bien) porque así la dejarían un tiempo más allí. Yo no he ido a las citas pero vamos, eso si es de locos porque dicen que no hay plazas, pero si pagas sí. Y nada menos que esa cantidad, joder…Y pueden duran unos meses como muchísimos más. Y mi abuela tal como está es imposible tenerla en casa. Ya no.

Pues bien a lo que iba, ayer como otras tantas tardes llegué al centro. Nada más entrar ya supe que pasaría un calor de mil demonios. La ropa que llevaba no era la adecuada. Nada más entrar una mujer me coge de la mano y me dice que no sabe donde está su habitación. Se lo digo a la enfermera y me dice que no le haga caso (cada vez que salía de la habitación me decía lo mismo). Paso por el comedor donde están todos ahí, cantando villancicos y me dirijo hacia la primera habitación donde está mi abuela. La 401. Ya la oigo de lejos. Esta vez chilla llamando a mi padre. Menos mal que mi abuela está sola en la habitación. Entro y la que chilla soy yo. Contenta por verla. Aunque su mente aún no ha regresado...
...



Le quito la barrera para poder acercarme para darle un beso mientras le acaricio la mano que sujeta fuertemente contra su pecho un peluche de mi sobrino (como se lo quites se pone peor). Ni siquiera abre los ojos. Sigue chillando, delirando mientras le digo que fuera hace mucho frío, y que ojalá nevara. Ojalá.

Quedan 15 minutos para la cena. Me siento en la silla y la observo. Esta vez no entiendo lo que chilla. A los pocos minutos reparten la cena. Entre los chillidos que se me meten en la cabeza, la gente que cantaba los villancicos y encima mal, y el calor que hace…ufff!

La comida se la doy como puedo, porque no traga. Y con la jeringuilla es difícil saber cuando hay que parar, cuando tiene la boca llena. Yo venga para dentro, pero claro, como dice mi padre, no le metas tanto que las vas a ahogar, ufff. Y ella cerrando más la boca y yo cabreada para que la consiga abrir algo y de lado, ya que la comida se la tengo que poner por el lado. Y yo unas calores que ya no me puedo tirar más para arriba el jersey…Venga, yaya, ahora el yogur que a ti te gusta mucho. Vaya si le gusta.

Absorbo con la jeringuilla el yogur de coco y cuando iba a dárselo ¡¡¡¡zas!!. No sé que narices hice que salió todo disparado. Normal, si esa jeringuilla va muy dura…¡¡¡Ala!!! Por mi jersey, sábanas, suelo…Hasta por las paredes porque mi padre cuando vino dijo ¿Qué es eso blanco de la pared? ¡¡Qué horror!!! Ahora la que chillaba era yo, y me dio la risa. Normal en mí. Me suele dar la risa. Y si me daba la risa me entraba más calor. Uff, que manera de sudar. No podía parar de reír. Menos mal que estaba sola. Menos mal… Es que daba muy mala impresión y se notaba muchísimo sobre todo en las sábanas. Gotas blancas, semitransparentes por todos lados. Ya me veis cogiendo las toallitas y pasando por todos los lados el dichoso yogur y un olor a coco que tiraba para atrás…. Y lo peor de todo es que mi abuela tenía la boca abierta. ¡¡¡Ahora ¿No??!!! Qué ya no había yogur!!!! Ayyyy, yaya, yaya...

Y lo curioso es que ¡¡¡joder!!! con la poca cantidad que hay dentro y lo mucho que se ve cuando se desparrama fuera…


He intentado quitarle hierro al asunto o hacer de tripas, corazón. Es lo mejor. Porque hay que llevarlo lo mejor posible e intentar sonreír, aunque no es fácil, e intentar que el ánimo no decaiga. Y ya está. No hay más remedio.


Aileon


jueves, 10 de diciembre de 2009





Hoy al ir a ver a mi abuela he preguntado por una señora que estaba con mi abuela la primera vez que la ingresaron. Me extrañaba no verla en aquel sitio donde podía ver quién entraba y quién quería salir, donde observaba todo aquel que iba a visitar algún enfermo. Menos a ella. Nadie iba a visitarla. Quizá la habrán cambiado de planta, he pensado. Como tantas otras veces, no he acertado. La señora Carmen murió.

Me ha dado mucha pena. Sigo pensando mientras observo la fotografía de ella junto a mi abuela. Ambas sonríen. Una señora encantadora, de 95 años y con una mente que seguía con nosotros y no como la de mi abuela que se va y no regresa. Ya no. A veces sí. Una señora que siempre me cogía de la mano cuando iba a verla, con una mirada… A veces es mejor perder la memoria. Ya lo entenderás, me decía constantemente.Estaba sola. Sin hijos ni familia. Sola.

Una lástima. Una noticia que me ha entristecido, porque no se trata de que alguien sea de tu familia para sentir y sufrir su pérdida, o de tener un gran cariño o una enorme afinidad, nooo. Se trata de tener un poco de humanidad, y a mí eso si me duele en el alma. Una bellísima mujer, marcada por la soledad, donde su último suspiro desapareció como la brisa que entra por la ventana. Sin molestar ni hacer ruido.

Hoy tengo el día sensible, y ya son muchos...

Aileon

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Esa vocecita interna...



15/Octubre/08 Comentario en el Vive y deja Vivir

"Hola Aileon, no permitas que las lágrimas no te dejen ver las estrellas, todo está dentro de nosotros y sé que es muy difícil buscar y encontrar en el interior de cada uno. Pienso que hay que saber darle la vuelta a las cosas, y la vida cuando nos pone dificultades, éstas siempre llevan implícitas lecciones que te ayudarán a "crecer". Debes aprender a controlar tus pensamientos (esa vocecita interna con la cual te hablas a ti misma) el poder de esa vocecita es tremendo, además casi todos la utilizamos siempre para "negativo" (no puedo mas...por que me pasa esto a mí...estoy al límite...quiero desaparecer..) y muy pocas veces la utilizamos en "positivo" (muy bien...yo puedo...todo va a salir bien...que guapa estoy...que día más bonito...) la emoción es posteriore a un pensamiento, si tú piensas negativo sentirás negativo y por ende vivirás negativo. Intenta aunque no es fácil aprender a controlar tu mente. La vida por suerte o por desgracia no para de ponerte pruebas, y superarás esta y luego vendrá otra y otra...porque es un aprendizaje continuo, pero no le tengas miedo, afróntalo en positivo.Por otra parte no podemos siempre en todo momento estar en guardia, entonces debemos aprender también y sobre todo permitirnos que un día o una tarde todo vaya mal, y podemos perder los nervios y podemos tener ganas de matar o de morir y sentirnos fatal, eso también lo debemos vivir como algo "no malo" sino normal, que tienes todo el derecho del mundo de sentirte así, pero no hagas de esa sensación tu estandarte, debe ser pasajero.La paciencia puede crecer y estirarse tanto como tú seas capaz de generar de nueva, desde el lado positivo de la vida puedes generar paciencia, desde el lado negativo de la vida te la comes.Ahora que has leído este rollo, coje aire hasta llenar tus pulmones, cierra los ojos, aguanta la respiración y cuando sueltes el aire sonríe y quiérete!!!"



Es curioso como alguien que desconoces, con quién apenas has intercambiado cinco palabras puede llegar a abrirte los ojos o por lo menos a no cerrarlos del todo.

Y es que miro la fecha y me vienen los recuerdos. Los malos recuerdos. Siempre lo he dicho, que todo lo que me ocurre a mí lo digiero mejor y lo sufro en silencio sin tener que preocupar a nadie. Esa es mi lucha diaria. Pero todo lo que les ocurre a los que tengo a mi alrededor, a los míos, lo paso realmente mal. Necesito mi tiempo, que a veces ni llega…

Y aunque afortunadamente se ha estabilizado la situación (no quiere decir que sea mejor) aún sigue habiendo momentos malos.
Hace aproximadamente un año dije que no hablaría más de ella, de su enfermedad, de cómo la vida, nuestra vida, ha cambiado y gira entorno a ella. Pensando sólo y exclusivamente en el bien de ella. Aún estando hechos polvo nosotros.
Durante este tiempo, más de año y medio he hecho cosas que jamás pensaría que haría, y me siento orgullosa. En eso, sí. He estado y estoy con ella, he soportando llantos, chillidos, noches en vela, pensamientos que se iban y no volvían, nervios incontrolados, miradas perdidas, pesadillas que se convierten en realidad, sufrimiento en forma de dolor, niños imaginarios que se la querían llevar, etc. Y lo que sé que vendrá.

Y yo…

He llorado mucho, he sufrido y sufro a su lado. He vivido momentos difíciles, complicados estando sola con ella. Y yo sin rechistar. No tengo derecho. Pero ¿sabéis que? Sé que me siente cerca. Y aunque siempre ha sido una persona complicada, sé que se alegra de que esté ahí, a su lado. Lo sé.

Cierro los ojos, y pienso…

Cuando yo sea una viejecita y mi nieta venga a darme la mano, a pasar la noche a mi lado, a pasear mientras mi mente no regresa, a escuchar que a veces no recuerdo ni su nombre, o simplemente a darme un cálido beso, me acordaré de mi abuela a la que tanto quiero y

…sonreiré.


Aileon

miércoles, 10 de junio de 2009

ALma






¿Es bueno involucrarse tanto en las vidas que se esconden tras las palabras?

Ahora lo afirmo con un rotundo NO. En su día, hubiera dicho lo contrario.
Haciendo memoria, uno me llamó la atención. Era como una especie de diario personal de una chica joven con una vida nada fácil. La voy a llamar ALMA.
Tras la pantalla del ordenador y los dedos que transmitían más que su silencio, encontró el desahogo que necesitaba, el aire fresco que le ayudaba a respirar, una mínima esperanza, unas alas que le ayudaban a sentirse libre, o simplemente un alivio para ayudar a paliar su dolor. Luchaba por algo en lo que no creía, luchaba por algo que no sentía, luchaba por los sueños de los demás, y no por intentar coger de nuevo –si es que alguna vez las tuvo- las riendas de su vida.

Una vida que daba por perdida, una lucha interna y constante que iba matando sus esperanzas, sus ganas de vivir. Era la lucha del quiero, pero no puedo.







Y a mí me emocionó y conmocionó su historia tanto que sufría por el bienestar de ALMA, a la cual apenas conocía solamente por las palabras que ella transmitía, pero le tenía un cariño especial, como si de mi hermana pequeña se tratase. Me dolía tanto verla sufrir así... Aunque estoy convencida que se dejaba las lágrimas más ácidas y más duras en el tintero.

No lo voy a negar. Con sólo leer una primera entrada, ya supe que en su vida había más espinas que pétalos, más llantos que sonrisas, y más deseo de no sentir, que de vivir.
Lo siguiente sabía que pasaría. Me conozco demasiado. En una noche, con el sonido de un piano de fondo, y a media luz, me leí todo su blog. Creo que la historia hizo el resto. Mucho tiempo estuve leyendo su vida desde la pantalla de mi ordenador. Demasiado...
Fue realmente duro leer palabra tras palabra, el sentimiento que le producía dolor y desasosiego, el expresar en palabras –cosa que no es nada fácil- todo aquello que uno desea, pero no puede, y todo lo que puede, pero que le hace daño. En definitiva, fue duro leer su vida.

(…)

Me empapé de su vida, de su historia, de su sufrimiento, y sentí todo lo que sus palabras escondían, que eran más dolorosas que las que, en realidad, mostraba. Sus últimas entradas no me dejaron indiferente. Y - su blog- desapareció.

En su día, le dí demasiadas vueltas. Jamás le dejé un comentario. Y me lamento por ello. Ese fue mi error. No supe nada más. Espero que siga luchando...

Pienso que hay muchas maneras de leer blogs y de cómo éstos te afectan. Están los que se leen sin apenas leer y se olvidan a los dos segundos, los que admiras por su talento, por su manera de transmitir, los que en el día a día se va forjando un cariño especial, y los que dejan una huella permanente, intacta, los que sabes que recordarás - por un motivo u otro- el resto de tu vida.



Nota:

He puesto esta canción en concreto por algo en especial.
Aileon

martes, 9 de junio de 2009

No es lo mismo...








No es lo mismo ir a buscar a mi sobrino a la salida del colegio con una sonrisa de oreja a oreja a ver a lo lejos, fuera del bullicio de la gente y a gran distancia, a un niño de dos años, solo y sin sonrisa. No es lo mismo.

No es lo mismo ver que el niño está solo cerca de la carretera a acelerar el paso para llegar lo más pronto posible hasta él. No es lo mismo.

No es lo mismo comprobar que el niño está asustado, llamando a su madre, aferrado a un camión de juguete, a darme cuenta que allí no hay padre ni madre que busqué su presencia. No es lo mismo.

No es lo mismo empezar a preocuparme por aquel niño a cogerlo en brazos para tranquilizarlo. No es lo mismo.

No es lo mismo mirar para todos los lados a esperar a que aparezca algún (ir)responsable de ese niño. No es lo mismo.

No es lo mismo decidirme por llevarlo al colegio para que esté bien a ver a una mujer a lo lejos corriendo y sonriendo. No es lo mismo.

No es lo mismo decir que es su hijo a decirle que mejor lo vigile porque le podía haber pasado cualquier cosa. No es lo mismo.

No es lo mismo seguir con la sonrisa en los labios diciendo que se ha puesto a hablar a decirle que tenga más cuidado que se trata de un niño, y luego vienen los llantos y la culpa a los demás. No es lo mismo.

No es lo mismo verlo alejarse feliz con su madre a yo preocuparme por ese niño cuando la propia madre no lo ha vigilado lo suficiente, de lo contrario no estaría alejado y solo. No es lo mismo.

No es lo mismo decirme mi sobrino que ‘la mama de ese niño no lo tenía que haber dejado solo porque lo podían atropellar’ a darme cuenta que tenía razón. No es lo mismo.


No es lo mismo tener un despiste de un segundo (que a todos nos puede pasar) a tener que lamentarte toda tu vida. No es lo mismo.



Dedicado,

A todas aquellas madres que en algún momento deberían haber cerrado las piernas y a todos aquellos padres que en algún momento de su vida no se deberían haber bajado la cremallera. Para todos ellos, la justicia empieza en ellos. Los hijos son su máxima responsabilidad. Si falla eso, falla todo.

Esto me cabrea de lo lindo. El tema de los niños para mí es sagrado. Es superior. Y me duele que pasen estas cosas. Los niños están por encima de todas las cosas.

Y sale mi vena más dura, crítica y nada tolerante. Lo siento.
Si he sido dura, perdonadme.
Lo he vivido más de una vez, y sufro cuando les puede pasar algo a los más pequeños por culpa de la irresponsabilidad de muchos padres...

*Desde luego no pasan más cosas, porque no tienen que pasar...

Aileon

martes, 20 de mayo de 2008

Vidas...

Tu vida, mi vida... nuestras vidas



Hoy, como cada tarde he ido a ver a mi abuela. A las 4:30 ya estaba allí, y hemos hecho el ritual de siempre: le han dado la merienda, hemos dado vueltas por la clínica, hemos dibujado (yo más que ella jeje), hemos estado en el comedor con otros ancianos, y me he reído con ella...

Sobre las 6 y pico ha venido mi madre, y han empezado a llegar familiares para ver a mi abuela, así que he preferido salir un poco de aquel ambiente y me he ido a los asientos que hay en la entrada, en la recepción de la clínica. Sola, al igual que la chica que hay en recepción, he observado a los que salían, a los que entraban y a los que querían salir, y desgraciadamente no podían.

No pasan ni diez minutos, y veo al lado del ascensor a una anciana que me saluda. Ante esa cara desconocida, ese saludo y esa sonrisa pícara, me he dado cuenta que era una mujer que estaba ingresada allí y que estaba mal mentalmente.

He sonreído y le he dicho un ‘hola’ desde la distancia.

Tímida, se ha ido acercando poco a poco, como con temor, hasta sentarse a mi lado. No sabía que decirle. Ella a mí sí.

- Esto ya no es lo que era… (negando con la cabeza)
- (sonrisas tímidas) ¿No?
- No…Esto no es como antes.
- ¿Y cómo era antes?
- Esto no es como era antes…

Sabía que esta conversación no iba a ser fácil. Eso era lo que menos importaba.
Al cabo de unos minutos.

- Esto ya no es lo que era antes, antes estaba más limpio…
- ¿Así? ¿Cómo era antes?
- Esto no es como antes… (seguía negando con la cabeza y yo preocupada porque pasaban diez minutos de las siete y sabía que estaban dando la cena y aquella mujer seguía sentada a mi lado)
- Ya…
- Esto no es como antes, porque ahora hay más viejos….
- Ahhh... ¿Qué hace aquí sola?
- Estoy esperando a los míos y me voy a ir a mi casa…
- Muy bien.

Y de repente, entra la hija.

- Mama, ¿qué haces aquí? Ya deberías estar cenando, venga…vamos para arriba.

Y es que cinco años con sus respectivos meses, días, horas, minutos y segundos hacen que en los pocos momentos de lucidez estén deseando salir de allí e irse a casa. Y es que ‘esto ya no es lo que era antes’…

Nota:
Después de una semana yendo todos los días a la clínica me he dado cuenta de muchas cosas. Valores que no les daba importancia o que los tenía olvidados. Y todo ello, gracias a todas las vidas vividas y no sin vivir que hay en aquellas cuatro paredes. Vidas que se van apagando poco a poco, vidas que acompañan la soledad, vidas que imaginan, vidas que sufren, vidas que no saben lo que han vivido, vidas marchitas, vidas olvidadas,… pero vidas, al fin y al cabo.

El estar allí es la mejor lección que la vida me ha podido enseñar. Lección que no se encuentra en los libros…

Y es que todos llegaremos a viejos ( o ni eso)…¡qué nadie se olvide de ese pequeño detalle!
Dedicado a ellos, a los que ‘abandonan’ a los ancianos, como aquel que se desprende de su chaqueta vieja e inservible...
Y no sigo con el tema…que me enciende y ‘echo chispas’. Pero es que…En fin…

Aileon


martes, 13 de mayo de 2008

En pedazos...


Hoy vengo ‘tocada’… Rara, pensativa y rota en pedazos. No me apetece escribir.

Esta mañana han ingresado a mi abuela en una Clínica-Residencia. En teoría estará dos o tres semanas, como mucho, para estabilizarla, pero no lo sé.

Por la tarde he ido con mi madre, y mi abuelo para ver a mi abuela. Y estaba deseando salir de allí, por lo que he visto, y por lo que he sentido. Hay gente que no le afecta tanto, o lo tienen más asumido, o lo viven de diferente manera (un ejemplo mi madre) y a otras, como yo, nos afecta muchísimo…

No me entra en la mente…lo siento. Me duele en el alma…

Mañana tengo que estar toda la tarde con mi abuela, darle la cena, y estar allí hasta que la acuesten. Me va a afectar muchísimo estar allí horas. Me afectará hasta que consiga aceptar la nueva situación, y acostumbrarme a ello. No lo sé.
Mi madre dice que no vaya, que sólo vaya a verla un ratillo por la tarde y me venga. Pero no. Por mi abuela lo haré. Iré todas las tardes para estar con ella….Merece la pena por ella. Ahora, ella es lo primero y lo último. Lo demás...¿qué importa ahora?

Los pedazos los engancharé como pueda….

No diré nada más. Disculparme. Necesito mi tiempo…
Buenas noches,
Aileon

lunes, 21 de abril de 2008

Un hasta luego...


Dicen que después de la tormenta llega la calma…Hoy, en mi caso, no. Lo siento.
Hay nubarrones, lluvia de lágrimas y momentos donde la oscuridad se apodera de toda aquella pequeña claridad posible que nos rodea.

Quería dejar pasar el tiempo, no escribir nada, y esperar a esos rayos de sol que apenas asoman, hoy, por mi ventana. Por las ventanas de mi casa…

Todo lo que me ocurre a mí, sea bueno o malo, lo acabo asumiendo mejor. Si sufro, sufro yo y nadie más. No me gusta preocupar a los demás, y yo sola me escondo tras esa máscara que tanto tiempo me ha acompañado.

En cambio, si a alguien de mi familia, amigos o alguien que me importa, le ocurre algo, lo paso realmente mal. Necesito mis momentos para poder asimilar o aceptar la nueva situación. Me mantengo en silencio, y dejo que las lágrimas fluyan sin detenerlas en el tiempo…

Yo “estoy bien”, pero alguien de mi familia (abuela) no lo está. No voy a dar más detalles (espero que me perdonéis) porque es un tema difícil para todos nosotros.
Es cuestión de asumir la nueva situación por el bien de ella, y por los que estamos a su alrededor...

He querido contaros esto, porque suelo actualizar a diario, y ahora puede que esté días sin actualizar. Mis ganas de escribir, mi ironía y mi forma de sentir, las guardo en el cajón…Cajón que se abrirá de nuevo, os lo prometo...

Os seguiré leyendo...
Cuídense mucho…
Besos a todos…

*La foto de la luna pertenece al sábado por la noche. No es la mejor, pero es la que más me gusta.
Aileon
21/IV/08

sábado, 1 de marzo de 2008

Siguiendo mi estrella...




Luz del día
Cara desconocida
Labios rojos
Corona de Oriente
Ojos llorosos
Miradas inocentes
Manos entrelazadas
Barba blanca
Ilusiones cumplidas
Mañana mágica


6 de Enero del 2008
Aileon