
Es lo peor que nos podía pasar. Es como volver a empezar, pero peor. Ahora que todo empezaba a funcionar, a seguir una ruta marcada que nos llevaba por buen camino, y ahora esto.
Paciencia, es lo más. Y suelo tenerla, no la pierdo nunca. Pero ayer, o esta mañana no es que la haya perdido, más bien me planteo si en realidad alguna vez la he tenido. Salí a las ocho de la mañana, por los pasillos del hospital llorando ante la mirada de mi madre que veía como me alejaba mientras era ella la que tomaba mi relevo. Esta madrugada he tocado fondo junto a su cama.
No pasamos un buen momento. Se ajunta el hambre con las ganas de comer. Creo que lo peor está aún por llegar, y vamos a acabar todos desquiciados. La situación nos supera por momentos. Serán semanas, por no decir meses, complicados. Pero que nadie me vuelva a decir que tengamos paciencia, porque no, ya no lo aguanto.
Odio esa palabra con todas mis fuerzas.
Ahora sí.
Desconecto.
Besos a todos,
Aileon



