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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Dulce espera



Descalza…
recorre aquellos escasos centímetros.
A diferencia de las agujas del reloj,
su esencia agoniza lentamente
sin dejar cicatrices en el tiempo.

Tras sus pasos, su esperpéntica figura,
enterrada en pequeños rayos de oscuridad,
dibujan lo inalcanzable.
Paso a paso,
Sueño a realidad.

Desnuda…
deambula por los recuerdos
que la encadenaron a los latidos de su corazón.

Sigilosamente observa el silencio
que le acompaña en su soledad.
Temeroso…
huye de su piel dejando un melancólico
olor a tristeza, su tristeza.

Mientras la lluvia condena su agonía,
Las lágrimas empapan el reflejo de su ser…

Aileon

sábado, 19 de septiembre de 2009

Los veteranos conocen la historia...

Lo siento por todo aquel que la he leído, pero hoy repito entrada. Por algo en especial. Modifico imágenes e incluyo canción.





Una nota para el recuerdo.
Un beso para la eternidad.


Aquellos libros, testigos de historias de tapa dura, hicieron de aquel pasillo estrecho y enmoquetado, entre polvo y silencio, entre pasado y presente, el beso más dulce y tierno jamás sentido.
Sentada en la última mesa de la biblioteca observaba la inmensa sala iluminada por tres pequeñas luces. Los libros, recuerdos en la eternidad, contemplan el silencio de la sala. Fuera, la oscuridad invade la noche. Dentro, él y ella se miran tímidamente y sin pestañear. El tercero estudia sin levantar cabeza. Ella se sonroja y sonríe mientras evita su mirada. Él no sonríe, sólo la mira con deseo mientras juguetea con su bolígrafo.
Nerviosa e inquieta, se acaricia el pelo mirándolo fijamente. Él baja la mirada y empieza a escribir algo. Tres o cuatro líneas,…Se levanta y se dirige hacia su mesa con mirada penetrante dando pequeños golpes con sus dedos en las mesas mientras avanza hacia ella. No pestañea. El ruido de sus zapatos aumenta como los latidos de su corazón. Ella respira profundamente. Teme quedarse sin ella...Como si estudiara, sin tener el libro abierto, pasa por su lado dejándole una nota encima de la mesa mientras se aleja tras ella, ahora, en silencio. Ella observa sus cosas en la lejanía, sus libros, su chaqueta, y se lamenta...
...


Lentamente apoya la cabeza en la mesa mientras no deja de mirar la nota. Un papel doblado en cuatro partes. Respira, levanta de nuevo la cabeza y abre la nota. Sonríe. Sonríe con timidez. Sonríe...Mientras vuelve a leer esas cuatro líneas, siente una respiración en la nuca, que no es la suya, cubierta por su pelo liso. Un escalofrío recorre todos los centímetros de su cuerpo. Ambas respiraciones se compenetran hasta tal punto de parecer una. Sin girarse y con la nota en la mano, nota su presencia justo detrás de ella. Espalda y pecho separados por el respaldo de su silla. La maldice una y otra vez.


Cierra los ojos y un olor a perfume la rodea dejándola sin aliento. Sus pies nerviosos, ocultos en la oscuridad, sienten envidia. Su negra melena, sin movimiento alguno, siente ahora, las yemas de sus dedos. Suave, acaricia su pelo una y otra vez. Ella cierra los ojos e inclina la cabeza en el respaldo de la silla. Él, acercándose más a ella, deja que el pelo le roce mientras apoya lentamente su cabeza en su hombro derecho. Sin dejar de sentir sus yemas, siente sus labios cerca, muy cerca. Tan cerca que nota su aliento como se acelera en segundos. Necesita un susurro mientras entreabre sus labios…


De repente,
- Discúlpenme, pero tenemos que cerrar ya…
- Sí, sí…perdón –dijo ella con voz entrecortada-
Mientras él se dirigía, ahora con rapidez, a su mesa y recogía sus cosas, seguía mirándola. Ella recogía lentamente para hacer eterna sus miradas. Imposible. Recogió sus cosas, y la nota. El tercero que estudiaba paso por su lado cargado de libros, ignorándola...
Solos, sin apenas iluminación, esperaban el recuerdo para la eternidad. Las palabras, plasmadas en los libros, pero no en ellos, carecían de importancia. Mientras acababa de recoger sus cosas, él pasó sin mirarla por su lado dejando tras sí el roce de sus cuerpos en aquella silla. La miró por última vez, y siguió sus pasos. Ahí estaba él, a dos pasos de ella,….Quería hacer eternos aquellos pasillos para siempre. Cuatro, tres, dos pasillos sólo quedan y todo acabará...
Casi pegada a él, y justo en el último pasillo antes de salir de aquella sala casi a oscuras, se giró y la apoyó contra la estantería de grandes tomos de Historia Universal. Rodeó suavemente su cuello con ambas manos mientras acariciaba sus labios entreabiertos y húmedos. En silencio, se cruzaron sus miradas, el olor a polvo, el deseo, el roce, las caricias, las respiraciones, el placer, el sentir, los ojos cerrados,… Como si de una serpiente se tratara la rodeo con sus brazos apretándola contra él. Inmóvil, viva por su fuerte respiración, entre los libros y su cuerpo, se dejó llevar…

Cinco minutos de ritmos lentos y acelerados, cinco minutos de gemidos silenciosos, cinco minutos de labios entrelazados, cinco minutos que perdurarán en sus labios para siempre.
Siete minutos más tarde, ambos se alejaban en la oscuridad de la noche.
Él sonriente…
Ella con la nota en la mano.

A veces la imaginación, la ficción y la realidad van cogidas de la mano. Sólo a veces…

Aileon

domingo, 5 de julio de 2009

Yo, ya no sé...




Hay cosas que jamás se olvidan.

Y otras que se recuerdan con facilidad…

El corazón es consciente de ello, y sólo puede asentar sin rechistar. La mente es más sabia, y da portazos a cal y canto, pero el corazón es débil, más frágil, sin llave, unido en mil pedazos.

¿Qué importaría? ¿Qué cambiaría? Si ya no soy consciente de lo que sé que jamás olvidaré. Y soy consciente de lo que recuerdo. Ni mente ni corazón.
¿Qué sentido tiene? Si hasta las palabras no dicen la verdad, ni siquiera la ocultan. ¿Por qué? No lo sé. No las necesito. Simplemente es mejor así. ¿Y entonces qué? Mejor sueña y despierta al anochecer. Y si encima llueve y las gotas evaporan tus lágrimas, esa será tu salvación. ¿Y ya está? No. Será tu eterna condena.

Deja que la brisa fluya sin detenerse…



Aileon




martes, 14 de abril de 2009

Cuenta la leyenda...





Cuenta la leyenda que…
No tenía corazón.
Sus días eran su oscuridad.
Su alma, el final de sus días.
Y ella…
Como el viento,
Con el vaivén de la nada
…sufría

¿Quién la amó?




Cuenta la leyenda que…
Lloraba sin lágrimas.
Por no poder…
Por no sentir…
Por no ser…
Por ser…


¿Quién la amó?


Cuenta la leyenda que a su lado…
Las rosas, marchitaban
Los océanos, naufragaban.
Los silencios, chillaban.
Las huellas, desaparecían.
Los olvidos, recordaban.

¿Quién la amó?

Cuenta la leyenda que…
Una noche de frío invierno
De luna llena,
Como de la nada,
Él iluminó
Su rostro,
Sus cabellos,
Su cuerpo,
Su ser…

¿Quién la amó?

Cuenta la leyenda que…
Amándola hasta lo más profundo de su ser
Le ofreció su corazón
A cambio…
…su propia vida.



Cuenta la leyenda que…
Ella sintió los latidos de su nuevo corazón.

¿Quién lo amó?

Cuenta la leyenda que…
En las noches frías,
Él vaga sin latidos
…y sin dolor.



Aileon



miércoles, 8 de abril de 2009

La princesita...


ADVERTENCIA: Este cuento puede herir la sensibilidad de todo aquel que lo lea. Abstenerse las personas de la cuarta edad.


En un tiempo no muy lejano, a las afueras de un pueblecillo sin almas, vivía una joven y bella princesa...
¿Cómo? ¿Qué dius?
Sí, he dicho bella ¿algún problema?
A ver, dale al play y no me interrumpas, por favor…




Había una vez una joven y bella princesita, que coleccionaba tangas brasileños en su torre de marfil, esperando a un joven y apuesto caballero, que se cruzara en su camino y le ‘arrancara de cuajo’ las telarañas de su húmeda y estrecha cueva.

En su cuarta década, la joven princesa, entre JB nocturnos, humo de hierba, no precisamente de orégano, y sin ya ranas que besar porque se le había secado el charco, y menudo charco, soñaba con encontrar a un príncipe alto, apuesto, de todos los colores, (aunque su color favorito era el negro) que tuviera la testa* dura y que dominara el arte de montar... a caballo.

Un día, prismáticos en mano, entre sollozos y bostezos, vio a lo lejos a un joven caballero inglés o algo a galope que se dirigía a su paso. Parecía perdido, atemorizado. Una oportunidad de oro ante sus ojos que no estaba dispuesta a dejar pasar.
Desesperada, su vida dependía de ello. Hasta se había dejado el cabello muy largo que le llegaba hasta lo más profundo de su charco, seco e insípido, para que su enamorado o el que tuviera la desgracia de caer en sus redes, pudiera trepar hasta su torre a escondidas de su padre el Rey.
Pero ¿Qué padre? ¿Qué rey? Si estaba sola con su sequía.
Calla y sigue escribiendo…

Ese era su día a día: sola ante el aburrimiento, y entre el deseo de un rasca y rasca y un pica pica de una sequía incontrolable. Un castillo sin reino y adornado con un olor a polvo, una princesita sin amor y adornada con una encrespada melena de cobijo y de nidos para los pájaros que cantaban al atardecer en su ventana.

Exaltada, corrió hacia su armario de polillas y trajes de lentejuelas y se vistió. De lentejuelas, no de polillas. Con olor a humedad y zapatos de la tienda de la esquina, se dirigió hacia el espejo y le preguntó sofocada:

- Espejito, espejito mágico,…estoy desesperada.
- Vos siempre lo está ¿Para cuando mi jubilación?
- Déjate de gillipolleces, y dime la verdad que los cuentos no existen…
- Sin mi respeto, mi joven ama, por decir algo, entonces ¿qué coño hago yo aquí aguantado su careto toda mi puta vida si los cuentos no existen?
- Y a mí que me cuentas, y dime si ese rubio, engominado, de mallas rosas, marcando cachas, con empuje y valentía, ese joven que agarra a su caballo con fuerza, ¿es el príncipe que me va a llenar este hueco vacío que tengo? Dime espejito...
Malditas seas, espejo inútil!
...

*Testa: cabeza, que sois unos malpensados, jeje



¿Pasará de largo el joven y apuesto caballero de mallas rosas?
¿Se suicidará el espejo rompiéndose en mil pedazos?
¿Se cortará la joven princesa la melena porque ya no quedan pájaros en el bosque?


Continuará…

Aileon

lunes, 16 de marzo de 2009

...a ti






Primavera me sabe a Bécquer,

… melodías que son leyendas.


Tú eres mi sombra, noche y día,

…aliento en mi atardecer.


Suspiros que acompañan al alba,

…dime ¿volverás?


Primavera me recuerda a Bécquer,

….Bécquer me sabe a ti.



Aileon

jueves, 12 de marzo de 2009

El verdadero sentido de la vida, mi vida.



Esto lo escribo con el corazón en la mano.
Corazón que late y siente como el que más.
Me emociono por ellos.
Y me lamento por no estar a la altura.

Me es indiferente, ni siento ni padezco, si los que me rodean van, vienen, pasan y no se detienen en mi vida. Así es la vida, y no todos caminamos en la misma dirección ni en el mismo camino.

Pero los que me importan de verdad, los que aprecio , admiro y quiero, los que se detienen para quedarse conmigo, en mi vida, son los que hacen bombear los latidos de mi corazón, los que siempre están ahí cuando a lo mejor deberían estar en otra parte, los que me dan la mano sin habérsela pedido, los que me dan el impulso necesario para poder continuar , los que no me piden nada a cambio, y los que están en silencio alegrándose por mi felicidad.
Pero sobre todo, son los que me hacen vivir y disfrutar, cada segundo de mi vida, cada minuto de mi eternidad. Con ellos sufro, discuto, derramo lágrimas tanto de felicidad como de tristeza, me emociono, vivo,…

Con ellos…
Soy feliz.








La luna como testigo.
La noche como cómplice.
Las estrellas como la esperanza de que siempre hay algo que ilumina la oscuridad.

Un hombre.
Una mujer.
Unidos por el recuerdo.
Un sentimiento oculto de juventud.
Un deseo de madurez.

......

- ¿Es qué todo el mundo vio aquel maldito programa?

- Yo sí, no podía dejar de mirarte.

(Silencio...)

- ¿Qué parte te gustó más? ¿La que salía humillada? ¿La que todos se reían de mí?¿La que todos saben que él está con otra? ¿O la que me siento la mujer más estúpida del mundo? Dime ¿qué parte te gustó más?

- La parte en la que estás ya disponible (dibujando sonrisas)

(Miradas, tierno acercamiento...)

- Nunca he estado con otro hombre…

- ¿Quién ha dicho que yo quiera estar contigo? (sonrisas tímidas)

- No puedo, lo siento…

- Mírate, y dime ¿dónde está aquella chica que yo conocí cuando apenas éramos unos niños? Aquella chica dulce, cariñosa, valiente, decidida, audaz, risueña, con una sonrisa que iluminaba, sin importarle la opinión de los demás, y sobre todo con un brillo en la mirada que envolvía a todo aquel que la mirara. Era especial.

- Ha pasado mucho tiempo…

- Yo sigo viendo ese brillo en tu mirada.

(Caricias, miradas de lágrimas...)

- Todo ha cambiado. Yo he cambiado…Echo de menos tantas cosas, sentir su mano en mi espalda, sentir a alguien a mi lado. No lo culpo. La culpa fue mía porque yo solía mirarme a través de sus ojos, lo que él quería ver en mí. Luego la cosa cambió y cuanto más me esforzaba para ser como el quería, más pequeña me veía en sus ojos. Hasta que un día miré y ya no estaba. Dejé de verme en sus ojos. Me he dado cuenta que no importa quién te abrace, ni cuándo, ni cómo, ni dónde, sino que sólo necesitas que te abracen.

- Yo aún te veo...


Se miraron. Ella con lágrimas en los ojos. Él, acariciando sus húmedas mejillas, se acercó y la abrazo tímidamente fundiéndose en uno solo ante la presencia de la noche, la mirada de la luna, y el brillo de las estrellas.

Ella rompió a llorar al verse de nuevo reflejada en aquella mirada...


Nota 1: Hay estrellas que se van apagando sigilosamente hasta que dejan de brillar. Pero para que esto ocurra tendría que desaparecer la oscuridad de la noche, y la presencia de la luna. En mi vida, vuelven a brillar…
...
Nota 2: La idea de la conversación está extraída de una película pero modificada por mí.
...
Nota 3: Dedicado a la gente que está a mi lado, y en especial a una persona que me aguanta "carros y carretas". Persona que me ha enseñado a ver los rayos de luz, cuando yo sólo veo sombras en la oscuridad. Por y para ti, gracias

Aileon

lunes, 9 de marzo de 2009

Muere un nuevo día...







Amanece un nuevo día.

Los rayos, atemorizados por sentirse atrapados en su presencia,
lo ignoran con sombras. Las de su corazón.
La lluvia no empapa sus cristales, ni el reflejo de su alma
El tiempo pasa deteniéndose en su herida abierta por el dolor.
Dolor que sangra el sufrimiento de su tristeza.

Tras la melodía de aquellas intactas paredes teñidas por la melancolía
y la soledad de la historia de su vida,
nace el rencor y el odio.
Juega con el mismísimo diablo,
Sin perder ni ganar.
Ama el dolor ajeno,
saborea los ingredientes de la crueldad
ante la sabiduría de la maldad.

Sus ojos, cegados por la oscuridad, observan la claridad.

Sus labios, sellados en el recuerdo, inmortalizan sus pensamientos.

Sus manos, dolidas por la nada, acarician el vacío.

Sus lágrimas, condenadas a entenderse, se funden en la huída.

Sus latidos, inmersos en el abismo, silencian la oscuridad.

Su alma, muerta y enterrada, siente miedo…

Desgarrado, sin sentir respiración alguna,
le acompaña su lamento.
En pedazos, por la desesperación,
pasa sus horas mirando tras la ventana.
Entre esas cuatro paredes,
roza la locura esperando su salvación,
su último suspiro.
Su único aliento.

Muere un nuevo día…

Mientras, la ama sin perdón.

Aileon

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Ángel o demonio?

Después de tanta entrada seria, os dejo una divertida, aunque en realidad no es lo que más me apetece poner, pero ya la tenía escrita. Es curioso como algo escrito, imaginativo se convierte en segundos como posiblemente algo real. Es curioso…


Imaginaos que estáis ante un problema y zasss…aparece el ángel y el demonio de vuestra vida.
Los míos son estos dos...
........
¿Cachondos no?


Personajes únicos...





Mi ángel: ¿Desde cuando le das importancia a esas cosas? No tiene sentido, la vida es mucho más que eso.Tú eres lo importante. No pienses en lo que te hace daño, no pienses en ello. Son cosas que pasan. No merece la pena. Piensa en las cosas que te gustan y que te hagan sentir bien. Relájate en tu espacio Zen con la voz de Enya que tanto te gusta...

Mi demonio: Ecss, nooo....Que esa duerme a un muerto, y velas menos, que algún día saldremos ardiendo. Tú, nena, ni puto caso a ese. No lo escuches, no sabe lo que dice. El pobrecillo vive en su mundo. No seas tonta, que para tonto ya tenemos a ese. Y piensa en todo lo ocurrido. Maldecir es lo mínimo que se puede hacer. Tienes que vengarte, que sienta el dolor de cerca…

Mi ángel: A ver, escúchame a mí. Tú, oídos sordos. Sólo te llenarás de odio y de maldad. Hay que saber sacar el lado positivo, y olvidar los malos momentos, y las lágrimas que has derramado. Olvídalo. Tú estás por encima de todo eso y más. Eres mi princesa con o sin reino, y te deseo lo mejor...

Mi demonio: Pero que cursilada es esa del reino, ¡¡¡Baja al mundo real!!! ¡Qué coño! Olvidar las lágrimas, dice. Éste es más tonto de lo que yo creía. Un ignorante de la vida. ¡¡Qué va a decir un tío que lleva alas en la espalda!!! Ni caso. Haz como si no estuviera...
Nena, ¿ya no te acuerdas lo mierda que te ha hecho sentir? Te creía más inteligente. Eso te pasa por juntarte con gente como ese de las alas que a saber lo que esconde tras ellas. ¿Quieres que te haga memoria de todo lo que has sufrido? ¿De las lágrimas con sabor a dolor? ¿Del desprecio en forma de palabras? ¿Del dolor interior? ¿Del engaño? ¿De la traición? ¿Quieres que te lo recuerde?


Mi ángel: Perdona, que te interrumpa…


Mi demonio: ¿Qué narices te pasa? Si no te gusta mi argumento, tápate con tus alitas, y con tu cara de niño bueno, a saber… Como te iba diciendo, nena,…Si te joden en la vida, jódeles tú a ellos. Esa es la única verdad… A ver, tontolaba, ¿qué problema tienes con esa cara de yo qué sé? ¿Qué quieres? Paz, amor y felicidad para todo el mundo. ¡Ja! Estás loco, loco...Si eso no existe, ignorante de la vida. Sí, sí, mueve las alitas, muévelas…que es para lo único que sirves.

Mi ángel: Si desear que haya amor, que la gente se lleve bien, que no haya discusiones, que no exista el egoísmo ni la maldad es ser un ignorante de la vida, es porque eres una mala persona...

Mi demonio: Y ahora se entera el muy tonto... ¡¡Uyy mira cómo se pica el alitas!!! Ohhh, que penita, pero ¿Tú donde coño vives? ¿En qué país vives? Estás anclado en el pasado, en que todo es bonito y de color de rosa, y no….Espabila, pringao, que ahora la vida es de muchos colores y una de dos o comes o te comen. ¿Lo has entendido alitas? ¿O la venda de los ojos no te deja ver la realidad de mis palabras?

Yo: A ver, chicos….¿Y yo qué? Eoooo, que estoy aquí. Dejad de discutid, que el problema lo tengo yo….

Mi ángel: Tienes razón, princesa. No quiero discutir, quiero ayudarte, quiero que estés bien y que puedas dormir tranquila por las noches y no pensar más en ello…
...
Mi demonio: ¡Qué pelota eres! ¡Pelota! Perdona nena, como te iba diciendo antes de que me interrumpiera el de las alas, yo sólo quiero que sufra el que te hace daño, que derrame gotas de sangre el que te hace llorar, que sienta el dolor en sus venas. Eso es lo que quiero, y aquí estoy yo para que eso se cumpla.

Mi ángel: No, no, y no. Mírame preciosa, mírame a mí, por favor. No le hagas caso, no pierdas tu tiempo en eso. Sonríe a la vida que ella te sonría. Intenta buscar los ingredientes necesarios para ser feliz…

Mi demonio: ¿Pero quién ha hablado de comida? Este tío es tonto y en su casa aún no lo saben. Me estás cabreando, alitas.¡Me estás cabreando, ignorante de la vida! Nena, no le hagas caso...

Yo: Vale ya, ¿Sabéis que os digo? Que os vayáis los dos a tomar por c…

Y es que en mi vida,
Ángel y demonio forman un solo yo.
Sólo intento buscar el equilibrio entre estos dos esperpénticos personajes de mi vida.



Imagen:
Me enamoré de estas dos figuras (blancas en un principio) nada más verlas en el taller al que acude mi madre cada viernes. Ella las pintó y me las regaló por sorpresa. Me encantan. (no se aprecia muy bien, pero al demonio le faltan los cuernos. Es lo que tiene cuando se caen al suelo)

Nota:
Puede que esté días sin actualizar.
Nota 2:
Mari Carmen (mi amiga de los madriles) no te rías que te estoy viendo...
Aileon

miércoles, 25 de febrero de 2009

Sombras sin luz...







Los rayos del sol apenas iluminan su paso.
Las sombras de su corazón oscurecen su luz.

Cielo y mar susurran al viento
Acariciando suavemente los suspiros…

El reflejo de su nostalgia
Eclipsa sus latidos
Sellando sus labios
Quebrados por el silencio.

Recuerdos que se borran
Momentos que se esfuman
...en el olvido.


Ella
…en la eternidad.



Aileon

domingo, 22 de febrero de 2009

Milán





Me levanto como de costumbre a las 8 de la mañana antes de que me suene el despertador. A veces pienso que su función es inútil, pero no quiero desprenderme de él. Me recuerda a su olor, su sonrisa, su mirada.
Estiro la cortina que me regalaron el día que inauguré mi pequeño piso y veo a los lejos los primeros rayos de sol. A lo cerca los transeúntes con cara de frío. Intuyo que hace un frío de mil demonios. Enero me da la razón.

Me dirijo a la ducha y abro el grifo mientras me quito lo que me recuerda a él. Desnuda frente al espejo, sonrío mientras el vaho difumina mi imagen.
Dejo que el agua se deslice por mi cuerpo lentamente, dejando ir el recuerdo y las caricias. Suspiros que volverán con otras yemas, otra mirada, otra respiración. Escalofríos que juguetearán conmigo, placer que invadirá cada centímetro de mi piel.
Cierro los ojos y rompo a llorar. Lágrimas y agua se mezclan en mi cuerpo evaporándose para siempre.

Continuará…


Aileon

martes, 10 de febrero de 2009

Tormenta interior

Abre los ojos



...Princesa



“Después de la tormenta, no siempre llega la calma”

Todo estaba en silencio. Ni un ruido. Sólo el agua de la lluvia se deslizaba por los cristales de los grandes ventanales. Su respiración resonaba por toda la casa. Apenas tenía lágrimas en los ojos. Todo le parecía más pequeño. Sólo quería dormir y no despertar. Soñar y desaparecer.
La imagen de aquel marco la maldecía sin lamentos. Sin fuerzas, semidesnuda se levantó lentamente y se dirigió hacia los ventanales. Su figura se veía reflejada en el cristal y a lo lejos la lluvia. No reconocía la silueta, jamás lo haría. Volvió a respirar y supo que estaba viva. Cerró los ojos y sintió latir los pedazos de su corazón. No lo entendía.
La lluvia se deslizaba lentamente como las lágrimas cristalinas recorrían su rostro. El silencio se convirtió en ruido. Ahora todo era ruido. Seguía lloviendo.
Dos horas más tarde, la puerta de la entrada selló el ruido con un profundo silencio. Su marido entró sigilosamente. Sabía donde estaba Ainoa, y se arrepintió. Siempre se arrepentía, y todo volvía a la normalidad, como la enorme tormenta que había en el exterior.
Pensativa frente a los grandes ventanales y con la mirada perdida notó como las manos le rodeaban suavemente con ternura, y sintió como le acariciaba el pelo, sintiendo todas las yemas de sus dedos. Ainoa lloraba sin más, y su marido la abrazaba con más fuerza que nunca. Durante varios minutos observaron como la lluvia iba cesando y como iban apareciendo unos pequeños rayos de luz.
La tormenta había pasado.


- Lo siento. Perdóname. No sé que me pasa. No volverá a pasar. Te lo prometo. Te quiero, princesa.

Sus ojos se clavaron en él. Su corazón no.
En su interior, la lluvia seguía golpeando fuertemente los grandes cristales. Seguía mirándose al espejo, sin reconocer el reflejo que veían sus ojos, dolidos y sin vida. En su interior, lloraba desconsoladamente, observando su propio funeral…
(…)

**Una de las canciones de mi vida…
Capítulo VI: Tormenta interior
El cementerio, Noelia M.

viernes, 6 de febrero de 2009

¿Ya es mi hora?







Sentada en el borde de su cama mira el reloj.
¿Ya es mi hora? Pregunta inquieta.

Sueños, despertares, y atardeceres pasean por su mente.
¿Ya es mi hora? Pregunta nerviosa.

Truenos, relámpagos y rayos atormentan su interior.
¿Ya es mi hora? Pregunta atemorizada.

Luna, sol y estrellas iluminan su oscuridad.
¿Ya es mi hora? Pregunta soñando.

Locura recorre por sus venas.
Sonrisas dibujan sus penas.
¿Ya es mi hora? Pregunta melancólica.

Silencio sonoro.
Gritos sigilosos.
¿Ya es mi hora? Pregunta risueña.

Observa la pared.
Anhela las palabras,
Dulces palabras.
¿Ya es mi hora? Pregunta exaltada.

Princesa sin cuento.
Espejo cruel.
¿Ya es mi hora? Pregunta ausente.

Ángeles que dañan.
Demonios que calman.
¿Ya es mi hora? Pregunta desolada.

Sin risas.
Sin llantos.
¿Ya es mi hora? Pregunta entristecida.

Marchita sin saberlo,
Se apaga sin espinas
¿Ya es mi hora? Pregunta sin voz.

Un último suspiro
…sin luz.

Sentada en el borde de su cama
…mira el reloj.
Sin agujas.
¿Ya es mi hora?

No me olvidéis…

Aileon

miércoles, 28 de enero de 2009

Caminos y momentos...







Hay caminos que me llevan a alguna parte.
Desgraciadamente, otros me dejan momificada sin rumbo.

Hay momentos en que me gustaría desaparecer en el olvido.
Desgraciadamente, otros me hacen permanecer en el recuerdo.

Y ahí es donde entras tú.
En el camino.
En mi rumbo.
En el olvido.
En el recuerdo.



Desaparecer o permanecer…



¿Sabes lo que es…


… una rosa sin pétalos?

… un camino sin tierra?

… una noche sin luna?

… un llanto sin lágrimas?

… una vida sin latidos?

… un suspiro roto?

… un silencio enterrado?

… un mar sin peces?

…un recuerdo olvidado?

…una sonrisa lapidada?




¿Sabes lo que es?


Necesito desesperadamente tu respuesta.

Y entenderé lo que no está escrito.


Aileon

martes, 27 de enero de 2009

¿Juegas?



Vuelvo a recordar…
Nunca he dejado de pensar.

Reforzaré los peones de mi tristeza.
Cabalgaré en los caballos de mi dolor.
Dibujaré los alfiles de sonrisas.
Creeré en las torres de mi felicidad.
Sentiré que soy la dama de tu juego.
Serás el Rey de mi vida.

Pero hoy…

Hoy has jugado con todas tus piezas.

Hoy me has hecho un jaque mate directo al corazón.


No hay peor enemigo que uno mismo.
Jamás olvidaré esta partida.
25/I/09
Aileon



viernes, 26 de diciembre de 2008

No me pidas eso...



“El pasado ya no existe, el futuro aún no ha llegado, disfrutemos de este momento como si fuera un ‘presente’”
(...)

“Sé que no quieres hablar de tu pasado pero me gustaría que confiaras en mí. Mi vida no es tan diferente de la tuya. Me gustaría hablar contigo. Te pido disculpas por si en algún momento te he hecho sentir mal. ¿No lo entiendes? Tú eres la razón de mi existencia, la que bombea los latidos de mi corazón. Tienes tanto amor dentro…
Sólo dame un segundo para estar contigo, y toda una vida para amarte. Por favor, no me pidas que me aleje. No me odies por esto, sólo quiero que sepas que significas mucho para mí, y deseo que no vuelvas a sufrir, porque si sufres tú también sufro yo. Déjame conocerte, David”


¿Cómo podía odiarlo? Si lo amaba rozando la locura.
Apretó fuertemente la carta contra su pecho, e hizo algo que hacía meses que no sentía: dibujar una sonrisa en sus labios.
Minutos más tarde, rompía la carta en mil pedazos. Jamás volvería a pensar en ella...

(...)



Capítulo II: Dicen que la vida sigue
El cementerio, Noelia M.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Fría...


Inmóvil.
Sin movimiento.
Invisible, despiertas ternura.
Solitario, te observan.

Caminan.
Se detienen.
Pasan.
Esperan.

Se acercan, incrédulos.
Pestañean por ti.
Sonríes tras el maquillaje.

Niños que sueñan,
Ancianos sin tiempo,
Almas que ignoran.

Ahora es tu turno.
Un gesto.
Una mirada oculta
Y una media sonrisa.

Te emocionas.
No puedes mostrarlo.
Ellos sí.
Los que te observan…

Y lloras.
Te lamentas.
Gritas sin voz.

Sientes frío,
Pero es verano.
Tiemblas…

Como una estatua,
Respiras…
Contemplas.
Ellos no lo saben.

Un día más.
Vidas que pasan.
Una vida que se acaba.


Hoy…
Soy yo la que siente frío.
Sin pestañear.
Sin movimiento.
Sin voz…

Hoy…
Eres tú el que me observas.
Incrédulo,
Desde la distancia…

Hoy…
Te alejas.
Te pierdes.
Entre la multitud…

Hoy…
Soy una estatua
De frío corazón.

Hoy…
Ya no seré un mañana.
Tu mañana.


Aileon

jueves, 20 de noviembre de 2008

Entre el cielo y el mar, estás tú...


"La vista más bella es aquella que comparto contigo..."

(...)

Tenía un buen trabajo, una salud impecable y un novio que era un regalo del cielo. Pero su vida no tenía sentido. Vivía por vivir, sin ganas de sentir. Todo le parecía aburrido y monótono, como las agujas de un reloj. Ambas dejaban pasar el tiempo. Nada más.
(….)
Jessica conoció a Brean una tarde de verano. Ese día Jessica y Silvia decidieron ir a ver una película. Llovía con una fuerza increíble que impedía ver más allá. Ante la tormenta de agua que estaba cayendo tuvieron que esperar en la entrada del cine para ver si paraba de llover. Mientras comentaban la película, un chico, un tanto despistado, les preguntó donde podía encontrar una cabina de teléfono.
Jessica se enamoró nada más verlo. Estaba todo empapado, con la mirada perdida, y le entraron ganas de arroparlo. Apenas entendía el idioma y Jessica le indicó, como pudo, donde podía llamar, sin dejar de mirarlo bajando la mirada. Con todas las fuerzas del mundo reunidas, Jessica no dudó en compartir el espacio de la cabina con él mientras su amiga sonreía desde la distancia.
Ese día fue el inicio de su relación con Brean.
Había pasado siete años y seguía siendo el amor de su vida, o eso creía ella. Brean vivía en Inglaterra y aunque apenas se veían, mantenían viva la llama de su amor con encuentros esporádicos que a menudo no pasaban de las terminales de los aeropuertos.
Brean estaba enamoradísimo de ella, y hacía todo lo imposible para estar a su lado y sentirla cerca. Su vida no tenía sentido sin ella. Incluso pensaba dejar su país, su trabajo, su familia,… Y todo por ella. Jessica era la mujer de su vida y quería pasar el resto de su vida con ella.
Jessica recordaba los primeros años con Brean con una gran sonrisa, pero el presente con una espina en el corazón. Algo había cambiado. Pero tenía claro una cosa: no quería hacerle daño, porque lo quería demasiado como para verlo sufrir. Era algo que sus ojos no estaban dispuestos a ver. Aunque se engañaba a sí misma, eso era lo menos importante. Como Brean le importaba demasiado prefirió callar y pensar que tan solo sería una mala racha, como cualquier pareja y que con el tiempo volverían a estar igual de felices que en los primeros años de su relación. Pero por no ser sincera consigo misma ocurrió lo inesperado, o lo esperado.
(...)

Era domingo y eso significa dos cosas: que no trabajaba y que podía dedicar todo su tiempo a sí misma. Realmente hacía muchísimo tiempo que no tenía un solo y simple día para ella, y eso le hacía tremendamente feliz. Así que se duchó mientras escuchaba Sad eyes, desayunó con el periódico en la mano, y acabó tumbada en el sofá leyendo El juego del amor. Una novela que trataba el tema del amor como un juego en el que sólo había un único ganador, y ni un sólo perdedor.
Como el día era soleado y agradable pensó en ir a comer a un restaurante. Llamó a una compañera de trabajo, pero no la localizó. Contestador. Pensó, estará en la oficina. Pero no le importó lo más mínimo. Ese día lo iba a dedicar a ella misma. Primero iría a un buen restaurante, luego a ver una gran película, o simplemente cualquier película. Al llegar a casa llamaría a Brean y asunto solucionado. Ese era el plan de un domingo inusual.
Un compañero de trabajo le había hablado de un restaurante diferente, especial, incluso raro, y pensó que era una buena oportunidad para comprobarlo con sus propios ojos y negarle la razón a ese compañero.

El restaurante, conocido como La RoSa, parecía un restaurante más, pero todo cambiaba al entrar.Le sorprendió que le pidieran la documentación; pero pensó que sería lo normal en un restaurante atípico. Jessica estuvo esperando en la entrada del restaurante durante varios minutos; minutos que le sirvieron para poder observar con detenimiento el restaurante.
Las mesas estaban muy separadas las unas de las otras. Apenas había luz a pesar que había un gran ventanal que permitía ver el mejor paisaje de la ciudad. Todas las mesas tenían algo en común: una rosa roja en el centro con una nota. Realmente era un restaurante especial.

De repente, se le acercó un camarero de blanco impoluto con la mejor de sus sonrisas.

- ¿Va a comer sola, señorita? o ¿Está esperando a alguien?
- No, no. Vengo sola.
- Perfecto. Déjeme que le acompañe a su mesa.
- Gracias, es usted muy amable.
- Son órdenes. Sígame, por favor.

¿Órdenes? ¿De quién? No entendía nada pero, por primera vez en mucho tiempo, las agujas del reloj no le parecieron tan aburridas y sin vida.
El día estaba resultando mejor de lo que ella esperaba.
Finalmente el camarero le acompañó a su mesa.

- Ésta es la mejor mesa. Disfrute del paisaje.

Le entregó la carta y se fue sin más. Realmente lo era; el paisaje era encantador y transmitía la paz y tranquilidad que necesitaba. ¡Qué maravilla! Seguía sin entender el porqué estaba sentada en la mejor mesa. En aquellos instantes, eso carecía de importancia.
Se podía ver a lo lejos el mar y las gaviotas que volaban sobre él. Podía sentir el color del mar, y sentir la mirada del océano. Aquel lugar le recordaba a la ventana de su habitación, claro que eran las tres de la tarde y el sol lucía con más fuerza que nunca.
Observó a su alrededor. Justo enfrente había un matrimonio, o por lo menos parecía un matrimonio, pero que apenas se miraban. Qué triste, pensó. A su derecha había una pareja con sus dos hijos, o eso creía. Lo cierto es que no había mucha gente, pero en realidad no necesitaba a nadie más. Era un día perfecto. Y nada ni nadie se lo iba a impedir.
(...)
Y, sin apenas mirar la carta, apareció él. Un hombre de unos cuarenta años, atractivo y con una mirada que podía dejar a cualquier mujer sin respiración. Jessica jamás se había fijado en un solo hombre que no fuera Brean.Iba con un traje negro de rayas muy finas y una camisa blanca que hacía resaltar su bronceada piel. El camarero lo condujo a una mesa no muy lejana de la que se encontraba ella, y se sentó con intención de mirar la carta.Jessica siempre había sido muy tímida con los chicos, excepto cuando conoció a Brean, pero éste hombre le producía cierto nerviosismo, y aunque sintió algo en su interior, no quiso darle mayor importancia. No debía. Así que bajó su mirada y miró la carta sin saber lo que leía. Ese hombre era demasiado especial como para no pensar en él y pensar en lo que iba a comer. Ya no le importaba lo que había en la carta. Ni la mejor vista de la ciudad, ni las gaviotas que a lo lejos volaban sobre el mar. Ya nada de lo planeado le importaba. Porque ¿qué importaba lo que había planeado cuando las mariposas que la habían abandonado habían vuelto revoloteando en su interior?

Era inevitable. Con cierto disimulo y mucho descaro, levantó la mirada. Y ahí estaba él, con las manos entrelazadas sosteniendo su barbilla, y mirándola fijamente sin pestañear.Jessica no sabía qué hacer y notó como el corazón se le aceleraba en cuestión de segundos. Latía con fuerza sintiéndose viva.
Optó por levantar más la carta y así poder tapar su rostro. Pero sabía que tarde o temprano tenía que bajar la carta porque le parecía una situación incómoda, absurda y ridícula. Era una mujer hecha y derecha, y no podía permitirse el juego de niños, aunque se moría por jugar.
Y así lo hizo. Bajó la carta, pero el misterioso hombre continuaba mirándola como si no hubiese nadie más que ella. Jessica creyó derretirse...
(...)
Su gesto cambió radicalmente al ver que se acercaba una mujer elegantísima y se sentaba al lado del hombre trajeado. Bajó la mirada y pensó en lo que iba a comer.
El día no estaba resultando tan agradable y especial como ella esperaba. Todo volvía a ser como antes, es más se sentía como siempre y pensó en Brean.
Ni siquiera decidió ver las películas que hacían en el cine. Salió del restaurante con una única dirección: su apartamento. Sólo quería estar sola, como las agujas del reloj.
Mientras caminaba con un fuerte sol a sus espaldas, pensó en lo maravilloso que hubiera sido conocer al misterioso hombre del restaurante, pero ¿era realmente poco ético pensar en un hombre que no fuera su novio? Jessica sabía que sí, pero no podía parar de pensar en él.
¿Qué importa la moral cuando las agujas del reloj dejan de ser monótonas?
No llamó a Brean.



Capítulo V : Las agujas del reloj
El cementerio, de AiLeoN

Nota:
Rayco, ya lo leíste, aunque algo modificado. Lo siento por si lo has leído por segunda vez.
Para el resto, espero que os haya gustado. Sed benevolentes con vuestros comentarios. El personaje de Jessica, como el del resto, está escrito con mucho cariño y entendimiento, aunque no comparta ciertas cosas... Como la que alimenta a este personaje soy yo, estoy dudando en su evolución.
Evidentemente, no está todo el capítulo, porque no es plan de aburriros con tanta letra.
Estoy de lleno en ello, avanzando ahora que me viene la inspiración.
Así que puede que ponga más fragmentos de otros capítulos, pero no muchos más.
Para esa persona anónima y moralista, que sé que me lee, decirle que los placeres de la vida ni están en la moral ni en la ética. No voy a ser yo quién diga donde están, más que nada, porque no pretendo escandalizar, aunque no niego que me gustaría, para que me maldigas con razón.
Mañana, bueno dentro de unas horas, madrugo y aquí estoy. Si es que me apasiona tanto que me olvido de las agujas del reloj, en mi caso, nada aburridas ni monótonas (¿?)
Buenas noches,
Aileon

lunes, 17 de noviembre de 2008

Dejando huella...


Detrás de una simple palabra,
se encuentra un verdadero sentimiento.
Son escritos que ya conocéis.
Sin embargo, son mis mejores huellas.


Aileon

domingo, 16 de noviembre de 2008

Rose

Rose


Hay algo que me duele en el alma.

Precisamente no es una expresión.
Mi herida sigue abierta,
Esperando una eterna cicatrización.
Puede que nadie la vea,
Puede que sólo la sienta yo.
Pero en mi interior,
Sangra deslizando todo su dolor…

Ayúdame, te lo suplico.
Lapídame mis labios, mátame de dolor.
Oprime mis latidos, sin dejarme respiración.

Déjame morir lentamente,
Sin sangre en el frío mármol de mi corazón.

Sin vida, sin dolor,
Sigo sintiendo ese maldito color…

Aileon




Imagen:
Mark Ryden
Pintor muy peculiar.

Descubrí a Rose hace años y me impactó hasta tal punto que sigo sintiendo ese escalofrío que sentí al ver esta imagen por primera vez.

Me produce tanta ternura que puedo sentir su dolor...