martes, 26 de febrero de 2008

Diez segundos...


Aquella mañana de invierno, el frío paisaje de fuera contrastaba con el calor de las sábanas blancas. Era la primera vez que el blanco se apoderaba de todo lo que había a su alrededor. Era un frío invierno y de fuego a tierra.

Mientras se anudaba la corbata, observaba tras la ventana el paisaje emblanquecido. Un paisaje al que jamás se acostumbraría, y al que no se quería acostumbrar.
Los copos, madrugadores como él, empezaban a caer lentamente, de un lado para otro para finalmente fundirse con la nieve aposentada en su jardín.

Se acercó a ella, mientras dejaba la taza de café en la mesita, y observó como dormía. Parecía un ángel entre las sábanas blancas que acariciaban su precioso cuerpo. Sintió envidia de ellas, y acarició su rostro dulcemente con intención de despertarla…

- Buenos días – dijo con voz suave y sin dejar de acariciarla - Despierta…tengo algo que contarte antes de irme.
- …Buenos días, cariño ¿qué hora es? ¿está nevando? ¿te vas ya? – contestó ella mientras abría los ojos.
- Tranquila, y respira…. de buena mañana – sonrió.
- Lo siento…
- Mira, son las ocho de la mañana y sigue nevando, como ayer, como desde hace días, como todo el invierno. Cómo odio la maldita nieve,… me está volviendo loco.
- Tú sí que me vas a volver loca. – dijo ella mientras se inclinaba para darle el primer beso del día.

(segundos de amor y besos tiernos)

- Odio decir esto en este preciso momento, pero me tengo que ir, cariño – dijo mientras sus labios aún estaban húmedos- Pero antes tengo que decirte algo muy importante.
- ¿Importante?
- Sí, importante para mí y supongo que también para ti. ¿Ves esa caja que he dejado encima de la mesa?
- Sí, sí,….¿qué es? – dijo ella como si de una niña se tratara esperando su ansiado regalo.
- No seas impaciente…espera – dijo el mientras observaba la inocencia en su rostro – Sé que lo que te voy a pedir te va a suponer un durísimo esfuerzo, pero quiero que me prometas que no abrirás la caja hasta que yo no te llame, ¿has entendido?
- Sí, pero lo que me pides... No me gustan ese tipo de sorpresas.
- Lo sé, pero ¿lo has entendido? Prométeme que no abrirás la caja hasta que yo no te diga que la abras. Prométemelo.
- ¿Pero qué es? Voy a estar todo el día nerviosa, mirando la caja y esperando tu llamada…
- (Risas) Sí, me puedo hacer una idea…pero es una sorpresa. Y como tal, no te lo puedo decir. Ya lo sabrás esta tarde. Para mí es importante que no la abras, y que esperes mi llamada. Cuando te lo diga la podrás abrir…
- (dudó mientras lo miraba sin pestañear) Está bien, aunque esté todo el día pensando en la dichosa caja, te prometo que no la tocaré hasta que no me llames. Te lo prometo.
- ¿Seguro que no la abrirás?
- Te lo prometo- dijo ella mientras lo miraba fijamente a los ojos.
- Prometo llamarte a las seis,… ahora me tengo que ir que ya llego tarde…
- Te quiero, cariño.
- Yo también te quiero mi niña. Prometo llamarte. Y tranquila...recibirás mi llamada y te alegrarás de no haberla abierto antes.
- Ten mucho cuidado. Esperaré impacientemente tu llamada.
- Lo tendré, hasta la tarde- dijo mientras se alejaba por la puerta después de darle un cálido beso.

Ella no dudó en rodear su cuerpo con las sábanas blancas y dirigirse hacia la ventana. Siempre lo hacía mientras lo veía marchar entre copos de nieve y miradas lanzadas tras la ventana. Pero ese día la caja le llamaba poderosamente la atención hasta tal punto que olvidó mirar tras la ventana para verlo marchar.
Era una caja de gran tamaño y con una tarjeta que ponía su nombre. Él no había mencionado nada de la tarjeta, y las manos reaccionaron antes que su mente…Pero pensó, ¿qué estoy haciendo? Y dejó la tarjeta en su sitio. Mientras se dirigía a la ducha no dejaba de pensar en el contenido de esa caja. Fuera seguía nevando…

Aquella mañana resultó ser diferente. En menos de dos horas había hecho todo lo que normalmente hacía en cuatro o cinco horas. Subía a la habitación con cualquier excusa para poder observar la caja de nuevo y pensar en lo que podría haber en ella, y miraba continuamente el teléfono.

Pasaban las horas y los minutos y su mente seguía pensando en aquella maldita caja. Veía la tele sin saber que veía. Hacía cosas sin saber que hacía. Subía a las habitaciones con cualquier pretexto, bajaba al sótano deseando encontrar algo que le tuviera la mente ocupada, mantenía el fuego encendido,… Todo y nada le recordaba a aquella caja.
Aquella espera la ‘consumía’ por dentro.

El tiempo pasaba, y fuera nevaba con más fuerza que nunca. Los copos de nieve impedían ver lo que había a su alrededor. El blanco, que odiaba él, era el único consuelo de ella. Siempre le había gustado observar la nieve tras la ventana. Eso le relajaba lo suficientemente para no pensar en otra cosa que no fuera la nieve. Por unos instantes, se relajó mentalmente mientras pensaba en la tarjeta que ponía su nombre.

Cuando empezó a anochecer se acordó de la llamada que le había prometido. Corrió hacía el reloj de la entrada y, por primera vez, al ver la hora se olvidó de la caja. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Se sentó en las escaleras de madera mientras observaba el minutero del maldito reloj. Y sintió frío en su corazón. Eran más de las siete...

De repente sonó el teléfono que tenía a su lado:

- Cariño, ¿por qué me llamas tan tarde? ¿Estás bien?

Diez segundos, diez segundos…diez segundos bastaron para dejar caer el teléfono, para no escuchar lo que le decían al otro lado, para que el reloj de la entrada dejara de funcionar, para que sus ojos se llenaran de lágrimas, para sentir dolor en su corazón, para desear escuchar su voz, para saborear su último beso,… Sólo diez segundos para olvidar para siempre la existencia de la maldita caja. Diez segundos...

Toda una eternidad bastó para condenar la nieve del frío invierno de aquella mañana.

Aileon

11 comentarios:

Rayco dijo...

¿Viste Silent Hill?

Aileon dijo...

Sí,sí...que por cierto no me enteré mucho el final, pero sí, verla sí! Uff

Ves relación con lo que he escrito, o lo has dicho por decir?

Rayco dijo...

Alguna veo, sí, pero no pienso decirla... jajajaj

Aileon dijo...

Así? lo dices en serio?
Sé que no me la vas a decir, pero bueno yo te lo pregunto, ¿qué similitud ves?

Anda....

Anónimo dijo...

¿Qué había en la caja?
¿Cómo estás?

Un saludo!

Aileon dijo...

¿La caja? Nunca la abrió...

Hoy estoy bastante peor que ayer, pero ahí estoy...aguantando como puedo!

Gracias por preguntar!
Un abrazo!

Aileon dijo...

Rayco, tengo curiosidad por las similitudes que dices que hay...

Rayco dijo...

Jajaja no te vuelvas loca. Son sólo desvaríos míos...

Aileon dijo...

TRanquilo, que el medicamento me hace más curiosa de lo normal jeje

Pero esos desvaríos me interesan ;)

Anónimo dijo...

Hola soy tu anonimo favorito,como te encuentras esta noche ???

Idem

Aileon dijo...

Pues no muy bien. Hoy he tenido más dolor de cabeza, y me costaba respirar...pero bueno, me estoy medicando y espero que mñn ya esté mejor!

Gracias, anónimo!
Idem