Mostrando entradas con la etiqueta Desnudando pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desnudando pensamientos. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de febrero de 2012

Declive



Llevo días meditando qué hacer. Soy de las que piensa que las cosas hay que guardarlas, conservarlas, observarlas con detenimiento y valorarlas tal y como se merecen, con el paso del tiempo o sin él. Todo tiene una explicación lógica. Simplemente es por si algún día mi memoria me ignora o por si mis recuerdos me abandonan, cansados de mí.
Una teoría razonable. De ahí que desde hace días le esté dando más importancia de la que quizá tiene, porque no sé si realmente se merecen valorarlas o recordarlas. No quiero arrepentirme. Siempre se dice que nadie se arrepiente de lo que hace, sino de lo que no hace. No estoy del todo de acuerdo. Está claro que si sé hace es porque en ese momento lo siente así, pero en mi caso, si me arrepiento de muchas cosas aunque me cueste lágrimas escribirlo. Puede que esté equivocada, puede. Pero aliviar esa sensación ya es un imposible.

Hay cosas que tienen los días contados. Sólo me ha bastado hacer un click y borrarlo para siempre de mi vida. Ojalá mi mente pudiera hacer lo mismo.

Aileon

lunes, 20 de febrero de 2012

Nueve letras




Empiezo de cero, aquí. En el resto sobrevivo, subo un peldaño pero bajo tres de golpe. Lo importante es no perder el equilibrio. En eso estamos. Lo demás, ya viene por si solo. De todo se aprende. Esta lección ya la tengo demasiado estudiada, imposible suspender. Sólo espero que la nueva materia no tenga una falsa apariencia y un doble juego. No es que no me importe perder, más bien es que quiero seguir jugando. Pero ésta vez soy yo quién elige a los jugadores. Coherencia, lógica y personalidad. Ese es el perfil. Bienvenidos/as.

Aileon

miércoles, 6 de abril de 2011

En el hueco de la escalera...


Hoy no sé que pasa que todo me va lento, todo. Bueno o eso, o es que a lo mejor voy muy acelerada, que también puede ser. Ya no lo sé. El que observa, corre el riesgo de ver. Y yo, ya he visto suficiente. Aileon

martes, 11 de enero de 2011

Ojos que ven, miradas que se pierden






Por los caminos perdidos,
un poco más y me pierdo…


Aileon

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Dulce espera



Descalza…
recorre aquellos escasos centímetros.
A diferencia de las agujas del reloj,
su esencia agoniza lentamente
sin dejar cicatrices en el tiempo.

Tras sus pasos, su esperpéntica figura,
enterrada en pequeños rayos de oscuridad,
dibujan lo inalcanzable.
Paso a paso,
Sueño a realidad.

Desnuda…
deambula por los recuerdos
que la encadenaron a los latidos de su corazón.

Sigilosamente observa el silencio
que le acompaña en su soledad.
Temeroso…
huye de su piel dejando un melancólico
olor a tristeza, su tristeza.

Mientras la lluvia condena su agonía,
Las lágrimas empapan el reflejo de su ser…

Aileon

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cabalgando entre nubes





De Aileon sólo queda el recuerdo de lo que un día fue.
De mi, sólo cenizas de lo que soy.

Aileon










martes, 30 de noviembre de 2010



Hay tantos cabos sueltos por atar que me doy cuenta que lo único que me falta es una cuerda firme. Entre palabras silenciosas, hasta el tiempo casi se detiene a escucharme… Difícil tarea para alguien que no tiene latidos, ni te mira los ojos.

Porque realidad y ficción siempre van cogidas de la mano. No importa cuál.


Aileon

jueves, 28 de octubre de 2010

Oscuridad



Ver fantasmas donde no los hay
es terriblemente peligroso para la salud mental.


Aileon

martes, 19 de octubre de 2010

Se ruega silencio



Aunque parezca raro no, rarísimo, me voy a dormir ya. Es lo mejor que puedo hacer. Un planazo, difícil resistirse. Al fin y al cabo, hasta el puto insomnio me ha abandonado. ¿Tengo que dar la bienvenida a Morfeo? Pues no estoy para hacer amigos.
Siempre vuelvo a ti…



Buenas noches,
Aileon

jueves, 14 de octubre de 2010

Sinceridad



Sin palabras en el tiempo,
Puede que me arrepienta,
pero ahora mismo es lo que pienso.
Creyéndome estrella
No llego ni a luciérnaga.

Aileon

miércoles, 13 de octubre de 2010

Sueños de algodón



Hoy me doy por vencida.


Aileon

viernes, 1 de octubre de 2010

Torres caídas




¿Qué necesidad tiene la gente de mentir? No lo entiendo. Y eso que es una mentira en toda regla. No es que me fastidie –por no decir que me jode- sino me molesta que la otra persona piense o se crea –repito- se crea que soy estúpida o tonta, o mezcla de las dos. Por ahí ya no paso. Porque ya que me mientes, por lo menos sé inteligente, y haz lo posible para que esa mentira se convierta en verdad, o por lo menos que lo parezca. ¿Y todo para qué? ¿Para quedar por encima de los demás? ¿Aparentar algo y ridiculizar al resto? En el fondo no me sorprende. Ya no en sí por la mentira, sino porque esa persona deja de tener credibilidad ante mis ojos. Ha caído en picada.

Es una verdadera lástima, pero ahora parece que todo tiene sentido. Al fin y al cabo, cara no hay más que una. Y siempre acaba saliendo. Siempre.


Aileon

martes, 18 de mayo de 2010

El título es lo menos importante...





Si tienes algo que decir, escríbelo o calla para siempre.

No sé muy bien como empezar esta entrada, sólo sé lo que quiero decir al final de cada palabra que oculta un verdadero sentimiento. Tanto escribir sobre el tema, que finalmente ha llegado. – Mis- motivos y las circunstancias me dan la razón. Supongo que una modifica, que no cambia, su forma de ver las cosas y, sobre todo, de pensamientos. Entre ellos, ya no quiero ver como el tiempo pasa y todo lo cura, simplemente quiero que ese mismo tiempo me olvide. Me ignore.

En su día, inicié este espacio con muchísima ilusión, yo diría que demasiada. Era mucho lo que tenía que decir, y mucho más lo que tenía que callar. Y así ha sido. Era como una ventana abierta donde las palabras nacían de mis sueños y de mi realidad, y volaban hacia el exterior en días de sol y oscuridad. Me sentía bien. Realmente bien. Sonreía desde mi alcoba al verlas marchar…
(Falta texto, que me lo quedo para mí)

Desde hace tiempo, esas mismas palabras, vacías y cabizbajas, siguen esperando el empujón que necesitan para poder –de nuevo- emprender el vuelo, este vuelo. No las culpo. Están en su pleno derecho. Con las alas rotas, saben que ese vuelo nunca va a llegar. De momento, no. Esta vez no sonrío, y siento lástima. No por ellas. Quizá por mí.





Me voy sin ilusión, con las ventanas cerradas. Con la llave guardada en el cajón. Ese que tanto ha mostrado y mucho más ha ocultado. Me voy porque siento que hace mucho que no estoy.

He decidido privatizar el blog, porque eliminarlo me parecía una falta de respeto hacía todos vosotros, pero no invitaré a nadie. ¿La razón? No actualizaré. No es el momento. Disculparme. El recuerdo sólo queda para mí.

Seguiré visitando vuestros blogs, sin duda. No me perderéis de vista tan fácilmente. Ni quiero. Y tendréis Aileon, para rato.

No me gustaría despedirme sin daros mi más sincero y cálido abrazo a todos los que me seguís hace tiempo, a los que comentáis a diario y a los que me leéis sin comentar. A todos vosotros, MUCHÍSIMAS GRACIAS. En especial a dos personas que han estado siempre ahí, al pie del cañon. Me han demostrado que, a veces, la amistad va mucho más allá que las palabras que nacen de la red.

Algún día volveré.






Nota:
Estoy bien, o eso creo.
Dejaré unos días el blog abierto.
Luego lo privatizaré.


Aileon

lunes, 3 de mayo de 2010

207


Con las alas rotas,
No puedo intentar volar…


Aileon


sábado, 24 de abril de 2010

En el primero


Me debes un sueño…

Aileon


martes, 13 de abril de 2010

A.




Estoy aprendiendo…

Aunque no consigo entender ciertas cosas, y sólo la culpa es mía. Por intentar llegar donde es mejor ni siquiera acercarse. Pero lo fácil es caer en la tentación cuando todo juega a tu favor, lo difícil, no dejarte llevar cuando te mueres por ganar la partida. En la ignorancia a veces, sólo a veces, se vive más, y se deja vivir mejor.

Aileon


lunes, 12 de abril de 2010





Alas rotas


Al otro lado del espejo
Se percibe las huellas
de tu vacío al caminar.
Entre el acantilado de tus palabras,
Hirientes por la brisa al pasar.


Al otro lado del espejo,
Los silencios huyen sin hablar.
Ausencia, presencia al recordar.
Tu reflejo muere en soledad.


Al otro lado del espejo…
Sueño con despertar.






….Lo tristemente jodido es que ni yo soy la protagonista,
ni mis palabras salen de un guión.



Aileon

miércoles, 10 de marzo de 2010

Luz cuando sólo hay oscuridad...



Todo a su debido tiempo.
Desconecto del blog, que no quiere decir que lo cierre.
Sólo que ahora otros menesteres ocupan mi tiempo.
Vuelvo a lo que realmente me gusta.


Aileon

martes, 9 de marzo de 2010

Es curioso, total...


Hay unas cuantas cosas que me gustaría decir antes de irme a la cama, que eso no significa que me vaya a dormir tan rápidamente.

El programa del jinete que ahora cabalga operadísimas mozas en lugar de caballos, me parece de lo peor. Lo más rastrero que he visto últimamente.

Es curioso como la gente pregunta por mí cuando no estoy, y cuando estoy no me dicen nada. Es interesante saberlo.

Está más que decidido. Voy a mentir en mi edad, total nadie se cree la que me dice que tengo el DNI.

Ser educada nunca está de más, pero dar una mala contestación a quién se la merezca, tampoco. Mejor no pongo nombres y apellidos.

Tener muchas cosas en un mismo sitio, no significa ser una desordenada, simplemente es que tienes muchas cosas en un mismo sitio.

Contar un chiste y que nadie se ría, no es de lo más agradable que te puede pasar. Yo creo que el problema lo tienen ellos.

Alguien, desde hace tiempo, me llama ‘mi pirata’. Lo que no entiendo es el porqué.

Escuchar a alguien no significa contarle tus problemas.

La nieve también cala.

Empezar una conversación y no saber donde va a acabar, me pone nerviosa.

Si todo vale por el hecho de decir las cosas a la cara, ya me repatea lo que me tenga que repatear. A mí me importa más bien poco si hablan por detrás. Total, si alguien me cae mal me da igual que me lo diga a la cara o detrás. No cambiaré de opinión porque me lo haya dicho a la cara. Me cae mal y punto.

Nunca me seco el pelo. Peinarme, a veces. Total, siempre está liso.

Ir a ver a mi abuela, cada vez se me hace más duro. Lloro cuando me acaricia la cara…

Cuando me preguntan por una calle, siempre digo que ‘no soy de aquí’. Es que con la poca orientación que tengo, temo enviarles a Cuenca en segundos…

No salgo de casa sin mis gafas de sol. Sin ellas no soy nadie.

Sólo en una cama consigo conciliar el sueño sin problemas, y no es la mía precisamente.

Decir que odio los domingos por la tarde no es nada nuevo. Entonces ¿por qué existen?

Hoy he descubierto esta canción.
Basshunter 'in her eyes'


Muy buenas noches,
Aileon

lunes, 8 de marzo de 2010

Entre el vaivén...



“Ayer vi una escena que realmente me emocionó y, a la vez, me entristeció. Escena que me ha dado que pensar, aunque ese es otro tema, y prefiero guardármelo para mí.
Ayer sobre las 19:30 llegué a la estación de tren. Me dirigía hacia Barcelona y como mi tren no salía hasta las 19:50 decidí sentarme en unos de esos bancos de hierro típicos de las estaciones de trenes, y escuchar música en mi mp3 mientras observaba a los que iban llegando. La verdad es que un sábado por la tarde en una estación de tren te puedes encontrar de todo, pero ayer me sorprendió porque era un sábado muy tranquilo. Demasiado. En un principio me limité a mirar las vías y de vez en cuando miraba a los que iban llegando. Pues bien en una de esas miradas me fijé en una pareja de unos 30 años - más o menos, porque yo para las edades soy muy mala- , que iba con dos grandes maletas, y que curiosamente se pusieron justo a mi derecha.
Dejaron las maletas y se abrazaron. Hasta ahí todo normal. Incluso pensé, ¡qué bonito! Pero cuando dejaron pasar el aire entre ambos cuerpos, me llamó la atención los ojos del chico. Eran ojos de haber llorado, y de seguir llorando. La chica le acariciaba suavemente la cara y le decía, que pronto se volverían a ver. Y se volvieron a abrazar, con una fuerza que parecían dos personas en una. Se miraron dulcemente, mientras que el chico no dejaba de llorar. Era un llanto incontrolable.
Me imaginé que uno de los dos se iría y que el otro se quedaba, porque era evidente, que era una despedida y que quizá no se verían en mucho tiempo.
Para colmo yo escuchaba en mi mp3 una canción de lo mas triste que hacía que dicha escena me conmoviera mucho más de lo que en realidad era.
Cuando a los lejos vi las luces del tren, yo me levanté del banco. Ellos sin dejar de mirarse y cogidos de la mano se acercaron al tren. Yo pasé antes que ellos, y busqué un sitio donde sentarme. Normalmente, suele haber gente en el tren, pero ayer pude sentarme sin problemas. En el vagón donde estaba apenas había gente. Más bien nadie, diría yo. Cuando me senté sólo pensaba en quién de los dos se iba y quién se quedaba. En cuestión de 10 segundos las puertas del tren se cerraron y yo salí de dudas.
La chica con las dos grandes maletas se acercaba donde estaba yo sentada. Muy amablemente y con la voz entrecortada me dijo si podía ayudarle a poner las maletas porque pesaban demasiado. Ahí fue cuando me fijé en sus ojos. No tenía los ojos llorosos pero si una mirada triste y perdida. Le dije que le intentaría ayudar pero por mi altura no le prometía nada .Con mi frase conseguí que la chica sonriera un poquito, y entre las dos pusimos las maletas como pudimos. Me dio las gracias y se sentó cerca de donde estaba yo. Mientras seguía escuchando mi música miraba el cristal del tren y la veía a ella reflejada. Borrosa, pero reflejada. Estaba mirando hacia el cristal y me sorprendió porque parecía serena. Se acababa de despedir de su pareja y parecía estar bien, y tranquila. Pero me equivoqué. De repente, se tapó la cara con ambas manos y se echó a llorar desconsoladamente. Sollozaba fuertemente y me daba la impresión que le costaba respirar. Sólo la miré una vez y me entraron ganas de preguntarle si se encontraba bien, pero en seguida desistí en mi idea. Era evidente que lloraba por amor, y en eso nadie te puede ayudar. Nadie.
Apagué mi mp3 sin quitarme los auriculares y seguí observándola reflejada en el cristal. En los 45 minutos que duró mi trayecto no paró de llorar, de secarse las lágrimas, de respirar fuertemente, de inclinarse hacia atrás con los ojos cerrados, de mirar fijamente tras los cristales del tren... Cuando llegó mi parada pasé por su lado y ella me miró. Sólo pude sonreír, y ella me devolvió la sonrisa entre lágrimas.
Mientras salía de la estación y perdida en la oscuridad de la noche, me vinieron muchas cosas en la cabeza. Muchas. No me puse a llorar porque aparentemente no tenía motivos para llorar. Aparentemente. Y pensé, el amor es un sentimiento muy bonito, quizá el que más, pero también un sentimiento muy doloroso, quizá el que más...”


Esta entrada la escribí hace más de dos años.
Parece que se repite, no así la historia, ni la estación de tren, ni las maletas que no regresan, ni siquiera los personajes,... Se repite porque aparentemente no tengo motivos por los que llorar.
Aileon