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viernes, 19 de febrero de 2010

Cerca de ti.



Abrázame fuerte, para que pueda sentir lo que es la pasión en tus brazos y la felicidad de tus labios. Mírame profundo, para que mirándote me enamores y con una caricia te entregue mi vida. No despertaré de ti, tu amor será mi sueño y tú mi refugio: no despertaré de ti para siempre soñar contigo.

(…)

martes, 16 de febrero de 2010

S&S




- Por favor, dímelo.
- No me hagas preguntas.
- No tienes confianza en mí.
- Que tú me hagas ese reproche, tú que no confías en nadie.
- No tengo nada que decir.
- Ni yo. Ninguna de nosotras tiene nada que decir.Yo porque no oculto nada y tú porque no comunicas nada.



miércoles, 9 de diciembre de 2009

Toc toc...no preguntes que soy yo

Desde el primer Érase una vez hasta el último Y vivieron felices se han narrado multitud de historias sobre un ser espantoso que aparece en la oscuridad y pronuncia cinco aterradoras palabras…

“Dicen que habéis sido malos…”


N. M.


¿Para cuando mi anuncio? O por lo menos yo no lo he visto. Muchos juguetes, muchos turrones, pero mi anuncio no aparece. Me niego a vivir una navidad sin él. Es como el calvo de la lotería. No lo pueden quitar. Reivindico desde aquí que lo pongan. He dicho. Es al único famoso que me entran ganas de abrazarlo por detrás.



Aileon

miércoles, 10 de junio de 2009

Mis cinco sentidos





El aire que respiro me sabe a nuevo.
Por mucho que me vaya,
Yo siempre vuelvo.
Por muy lejos que me vaya,
Yo siempre vuelvo.

Si todo lo que miro,
Me trae recuerdos,
Mire por donde mire
Te estoy queriendo.
Si la boca me sabe
Sólo a tus besos,
Se seca mi garganta
Por no beberlos.

Si todo lo que oigo,
Se vuelve verso,
Queda escrito en un libro
Que hay en mi sueño.
Caricias me hace el aire
Al rozar mi cuerpo.

Aire, aire, que por ti me muero
Y así lo siento.
Con mis cinco sentidos
….te estoy queriendo.


(La más grande)








Sólo me alejo de ti,
para echarte de menos.



Nota:
Segunda imagen: YO
Aileon

lunes, 25 de mayo de 2009

Es lo que tiene...


...el volver, que hablo hasta de política.


Rebuscando, leyendo y recordando viejas historias plasmadas en palabras, me hallo de nuevo actualizando el 'vive y deja vivir'.



Si os dijeran alguna vez : define tal sistema político concreto ¿sabríais encontrar las palabras adecuadas que se ajustaran al sistema que se pretende definir?


Aunque me imagino que más de uno ya lo conocía, es interesante más que nada porque se entiende un pelín mejor la política. Tantos años de estudio y ahora resulta que dos vacas me dan el entendimiento que necesito sobre este tema.


SISTEMAS POLÍTICOS

1. FEUDALISMO: tienes dos vacas; tu señor se queda con parte de la leche.
2. SOCIALISMO:
2.1. Puro:
Tienes dos vacas. El gobierno las coge y las pone en un establo con las vacas de todos los demás. Tú tienes que cuidar detodas las vacas. El gobierno te da tanta leche como necesites.
2.2. Burocrático:
Tienes dos vacas. El gobierno las coge y las pone en un establo con las vacas de todos los demás. allí la cuidan ex-criadores de gallinas. Tú tienes que cuidar de las gallinasque el gobierno quita a los criadores de gallinas. El gobierno te da tanta leche y huevos que necesitas.
3. COMUNISMO:
3.1. Puro:
Tienes dos vacas. Tus vecinos te ayudan a cuidarlas y todos comparten la leche.
3.2. Soviético:
Tienes dos vacas. Tú tienes que cuidarlas pero el gobierno se queda con toda la leche.
3.3. Camboyano:
Tienes dos vacas. El gobierno las coge y te fusila.
4. FASCISMO:
Tienes dos vacas. El gobierno las coge, te contrata para que las cuides, y te vende la leche.
5. DICTADURA:
Tienes dos vacas. El gobierno las coge y te recluta para el ejército.
6. DEMOCRACIA:
6.1. Pura:
Tienes dos vacas. Tus vecinos deciden quien se queda con la leche.
6.2. Representativa:
Tienes dos vacas. Tus vecinos escogen a alguien para que te diga quien se queda con la leche.
7. BUROCRACIA:
Tienes dos vacas. Al principio, el gobierno regula como puedes alimentarlas y cuando las puedes ordeñar. Luego te paga para que no las ordeñes. Después las coge, pega un tiro a una, ordeña a otra y echa la leche al río. Más tarde te exige que rellenes formularios explicando que pasa con las vacas que faltan.
8. ANARQUÍA PURA:
Tienes dos vacas. O vendes la leche a un precio justo o tus vecinos intentarán coger ambas vacas y matarte.
9. ANARCO-CAPITALISMO LIBERAL:
Tienes dos vacas. Vendes una y compras un toro.
10. SURREALISMO:
Tienes dos jirafas.El gobierno te exige que aprendas a tocar la armónica.

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Aileon

sábado, 25 de octubre de 2008

jueves, 18 de septiembre de 2008

En el insomnio...



El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revolver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.

Virgilio Piñera, (micro-cuento)
Poeta, narrador y dramaturgo cubano.

lunes, 2 de junio de 2008

Entre tú y yo...


…Supe entonces que dedicaría cada minuto que nos quedaba juntos a hacerla feliz, a reparar el daño que le había hecho y a devolverle lo que nunca supe darle. Estas páginas serán nuestra memoria hasta que su último aliento se apague en mis brazos y la acompañe mar adentro, donde rompe la corriente, para sumergirme con ella para siempre y poder al fin huir a un lugar donde ni el cielo ni el infierno nos puedan encontrar jamás…


El juego del ángel
, Carlos Ruiz Zafón

martes, 15 de abril de 2008

Deberíamos morir primero...


Pienso que la forma en la que la vida fluye está mal. Debería ser al revés: uno debería morir primero, para salir de eso.Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que ya no eres tan viejo.Entonces empiezas a trabajar. Trabajas cuarenta años hasta que eres lo suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.Fiestas, fiestas negras, drogas, alcohol, salir con mujeres o tipos, qué sé yo; hasta que estás listo para entrar en la secundaria.Después pasas a primaria, eres un niño que se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo. Luego pasas a ser un bebé, vas de nuevo al vientre materno, pasas los últimos nueve meses de tu vida flotando en un líquido amniótico hasta que tu vida se apaga en un tremendo orgasmo. “Eso sí es vida

Nota: Este texto lo puse hace tiempo, pero no es mío. Realmente no sé como fue a parar a mi carpeta, pero ahí está…Me parece interesante por si no lo conocéis. Una forma diferente de definir lo que es la vida…
Aileon

miércoles, 9 de abril de 2008

La migala...


La primera lectura de este cuento me dejó indiferente. Años más tarde, y leyendo más allá de las palabras, afirmo y reafirmo que es uno de los cuentos que más significan para mí, por diversos motivos.
Es lo que tienen los cuentos que para llegar a entenderlos, o llegar a la esencia o a la idea que el autor quiere transmitir, hay que leer más allá de las palabras. Gracias a ellos descubrí un mundo real entre esas palabras y la verdadera imaginación del lector/a.

Este cuento se lo dedico a todos aquellos que disfruten de los cuentos, especialmente, los hispanoamericanos (para mí son los mejores cuentistas, sin contar con el gran maestro Allan Poe), pero en especial, a mi compañera y, sin embargo, amiga Gema que, en su día, disfrutamos con los cuentos y de sus respectivos análisis en la facultad como unas niñas con zapatos nuevos.
Espero que os guste…


La migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.
El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.
Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.
La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la araña, que llena la casa con su presencia invisible.
Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso cosquilleante de la aralia sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.
Hay días en que pienso que la migala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son imperceptibles. Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece, no sé si lo ha devorado la migala o algún otro inocente huésped de la casa.
He llegado a pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced de una falsa migala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado, haciéndome pagar un alto precio por un inofensivo y repugnante escarabajo.
Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la migala con la certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la migala. Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible compañero.
Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.
La migala, Juan José Arreola

viernes, 29 de febrero de 2008

El club de la comedia (1)...

Cosas INÚTILES que nos enseñan en la escuela

El otro día tuve que ir a recoger a mi sobrino al colegio. Y me quedé alucinado. ¿Se han fijado en cómo salen los niños de la escuela? Es algo espeluznante. Salen despavoridos, corriendo en cualquier dirección, como endemoniados, empujándose y gritando…como huyendo de algo que piensas: ¿qué les harán ahí dentro?
Yo recuerdo que de pequeño no salía del colegio de esa forma tan violenta. Francamente, yo la mayoría de las veces…ni entraba. A mí me decían:
- Enriquito: si quieres ser un hombre de provecho, vas a tener que estudiar un poco más.
Y yo les decía:
- Vale, pero si no quiero serlo, ¿puedo seguir como hasta ahora?
Pero a ellos les da igual, te cargan con un mochilón…¡así de grande!, y te dicen que todo eso te lo tienes que meter en la cabeza…¡Pero qué empeño en meterme cosas inútiles. ¿No se dan cuenta de que no cabe?

Además en el colegio se aprenden muchas cosas inútiles. Por ejemplo : ¿para qué se tiran tres meses enseñándote a diseccionar una rana? Coño, ¡que te enseñen a pelar una gamba!
¿Y las matemáticas? Te enseñan a sumar, restar, multiplicar, dividir…y dices ‘Ahora me enseñarán a pedir un crédito en el banco…’.Pero no.
Lo que te enseñan es la raíz cuadrada…¡qué gran tema la raíz cuadrada! Sin ir más lejos la he usado…nunca.
Francamente, ¿a ustedes no les parece que ha llegado el momento de plantear este asunto al Gobierno? La raíz cuadrada tendría que ser voluntaria, como la mili.

Y luego llegaba el profesor y decía:
- Chicos, os voy a poner unos problemas.
Pues…cojonudo: llevo una mochila de ocho kilos, me llaman Carabesugo, me roban el bocadillo…¡Y encima viene este tío a ponerme más problemas!
Y dictaba:
-Si Pedrito tiene seis manzanas, viene su hermana y le quita dos, viene su primo y le quita otras dos y luego el perro se come una…¿Cuántas manzanas tiene Pedrito?
Pues no lo sé, pero, si quiere mi opinión…Pedrito es gilipollas.

Otra cosa es que te enseñaban era latín y el griego, las lenguas muertas…¿A ustedes les parece bien que les enseñen lenguas a los niños? ¡Con razón por la noche no pueden dormir!
¿Y la sinalefa? ¡Eso tiene que ser una guarrada! Yo me negué a estudiarla…
Por no hablar de la clase de gimnasia… ¿De qué te va a servir en la vida saber dar la voltereta? ¿Y saltar el potro? Se imaginan que en un debate entre Aznar y Zapatero, Aznar dijese: “Señor Zapatero, usted va a subir las pensiones y ya a bajar la gasolina, pero ¿sabe saltar el potro? Déjese de demagogias…Salte el potro , señor Zapatero, salte el potro”

La única vez en la que yo estuve atento en el colegio fue cuando explicaron la reproducción humana. Aunque tampoco me sirvió de mucho: primero te hablaban de un guisante…después de unas abejas que salían de su colmena y llevaban el polen por ahí…Y luego te enseñaban unos dibujitos de una pareja en pelotas…Que yo pensaba: ¿Y aquí quién de los dos tiene el guisante?. Pero ahí no se acababa el follón, porque yo sabía que había una cosa que se metía en algún sitio…Y además estaba la cigüeña…Con lo que me fui a mi casa pensando que la reproducción humana consistía en una cigüeña metía un guisante en una colmena y una abeja lo esparcía…
Muy bien…Yo no quiero molestar, pero entonces, ¿para qué me sirve a mí la polla?

En fin, amigos, que según lo que nos enseñaban en la escuela, un hombre de provecho es un tío que habla lenguas muertas, come guisantes, da volteretas…¡Coño, este tío es un Kung Fu!

El Club de la Comedia
,
¡Gran libro donde los haya ;)!

martes, 5 de febrero de 2008

El almohadón de plumas

No voy a hablar de poesía ( para mí el género más difícil de escribir), ni de teatro ni de novela. Aunque la novela me fascina y me enamora, me atrae mucho más otro género literario.
Gracias a un profesor de universidad estudié los cuentos, pero no lo que se entiende por cuentos para niños, no!! Estudié los relatos cortos, y sobre todo los cuentos hispanoamericanos, desde mi punto de vista, los mejores, y con permiso de Edgar Allan Poe ( el mejor cuentista de la historia)
Digo gracias al profesor porque es una pena que cuando estudiaba filología hispánica no hubiera ninguna asignatura ( por lo menos donde yo estudié) que tratara el género de los cuentos. Pero este profesor ( lunático y un ser lleno de sabiduría ) pasó literalmente del programa y se dedicó a hablarnos de los cuentos, centrándose en los cuentos hispanoamericanos.
Cada alumno teníamos que elegir un cuento y estudiarlo a fondo y exponerlo en clase para el resto de nuestros compañeros. No fue tarea fácil porque desconocía el género, y me pasé días y días leyendo cuentos, y más cuentos. Todos me fascinaban y no dejaban de sorprenderme. Pero quería encontrar un cuento que me dejara sin aliento, que me impactara, que no me dejara indiferente. Y lo encontré. Realmente encontré el cuento que años más tarde aún me sigue impactando en todos los sentidos.
El almohadón de plumas
Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.
Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—.Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.
—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
—¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
Pst... —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio... poco hay que hacer...
—¡Sólo eso me faltaba!
—resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.
Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados dél hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
—¿Qué hay?—murmuró con la voz ronca.
Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandós: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.
Comentario final : Y yo os pregunto, que mató realmente a Alicia, ¿ los parásitos de su almohada? o ¿fue el matrimonio con Jordán? o ¿las ínfimas ilusiones de Alicia de seguir viviendo? 'Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón.'