Ellas se adelantan – como siempre- mientras hablan de lo cara que está la vida, dejando sus preciados traseros a la vista y comentarios de sus queridos maridos.
- Has visto… Mi mujer ni una sola curva, ¡qué pena! Con lo que me gusta a mí pisar el freno y nada. Es como estar siempre en la autopista, que acabas durmiéndote…- Pues no te quejes, que mi mujer tiene un culo raro desde que la conocí.¡Qué le vamos a hacer! No sabría definirlo muy bien. Es raro y punto.
Y eso que una de las mujeres, aunque les separaban dos pasos, escuchaba con atención lo que hablaban los maridos sin que ellos se dieran cuenta. Ahora le tocaba el turno a su marido.
- Pues mi mujer tiene el culo como una lavadora. Así como cuadrado, que hasta centrifuga y todo.
Cuando cae la noche, el tercer hombre se acerca a su mujer y le dice:
- Cariño, hoy es sábado…
- Sí, y mañana domingo.
- ¿No te apetece uno?
- He dicho que no.
- ¿Por qué?
- Porque ésta no pone la lavadora en marcha para un calcetín viejo y arrugado.

Vale, lo sé.
Sé que no me puedo ganar la vida con esto.
Y que el dibujo no es mi fuerte, pero
Y que el dibujo no es mi fuerte, pero
¿Y el amor que le pongo al dibujarlos y
al inventarme las conversaciones, ehhh?
¿Ehh?
¿Ehh?
Aileon