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sábado, 6 de noviembre de 2010

Nada






…el aire, apenas era aire. La luz de sus ojos era su oscuridad. Marchita, apenas fue rosa. Olvido, quizá. Como si le arrancaran de cuajo sus lágrimas, sintió el vacío en su interior. No soy luz, ni aire, ni goma que borra el sentimiento oculto que hay en mí. Desvanezco, me evaporo… Me esclaviza el eco de tus palabras, condenándome al cobijo de mi ser. Encadéname al silencio, huye de mi tormento,…entierra mi vencido corazón.

Vive y deja vivir

Aileon



domingo, 5 de julio de 2009

Yo, ya no sé...




Hay cosas que jamás se olvidan.

Y otras que se recuerdan con facilidad…

El corazón es consciente de ello, y sólo puede asentar sin rechistar. La mente es más sabia, y da portazos a cal y canto, pero el corazón es débil, más frágil, sin llave, unido en mil pedazos.

¿Qué importaría? ¿Qué cambiaría? Si ya no soy consciente de lo que sé que jamás olvidaré. Y soy consciente de lo que recuerdo. Ni mente ni corazón.
¿Qué sentido tiene? Si hasta las palabras no dicen la verdad, ni siquiera la ocultan. ¿Por qué? No lo sé. No las necesito. Simplemente es mejor así. ¿Y entonces qué? Mejor sueña y despierta al anochecer. Y si encima llueve y las gotas evaporan tus lágrimas, esa será tu salvación. ¿Y ya está? No. Será tu eterna condena.

Deja que la brisa fluya sin detenerse…



Aileon




martes, 5 de mayo de 2009

Sigo buscando...






Dicen que nunca se escribió,
que nunca se leyó,
que, en realidad, nunca existió.
¿Quién lo sabe?

Yo sigo buscando
…el capítulo perdido.


El que empieza sin lazos que aten,
Ni sonrisas que atormenten,
Ni recuerdos que mutilen
…los buenos momentos.

Ese que recorre el camino de
Los sentimientos truncados,
De las lágrimas dulces, y
De los sonidos sin ruidos.

Ese que siente los peldaños
De la vida, y de la muerte,
El que mueve las agujas del reloj
Oxidadas por el tiempo que no pasa.

Aquel que sólo quiere ver
Lo que no reflejan los espejos,
Aquel que muere en cada amanecer
Y sobrevive a ningún atardecer.

El que empieza y termina
Con una sola letra…



Aileon

miércoles, 29 de abril de 2009

Reencuentro...





Despierto de noche, por ti muero de día

Hace años…

Aquí estoy.
En la estación, rodeada de multitud.
Me siento diferente, como flotando en una nube,
respirando felicidad.
No quiero ver morir esta sensación.
Quiero que se funda en mí.
Muero por ello…

Hace una tarde preciosa, de esas que lo único que me apetece
es pensar mientras el sonido de la primavera
me envuelve y me atrapa.
Mientras, el atardecer me acompaña.
El mar, mi cómplice, sonríe en la melancólica lejanía.

Me siento bien, como hacía tiempo que no me sentía.
Te lo debo a ti. Cierro los ojos e imagino.
Es maravilloso poder sentir eso.
Escalofríos, en mi cuerpo. Tu voz, en mi mente.
Nadie lo entendería. Es inútil.
Un secreto de ultratumba más.

Quiero recordar este momento, como uno de esos inolvidables,
que ni la memoria se atreve a recordar
para no perder la esencia, tu esencia.
Me alegro de haber venido.
Todo está en aquellas cuatro paredes.
En tu silencio y en mi corazón.

El tiempo pasa lentamente sin dejar huella. No lo necesito.
Sigo pensando. Y sólo ha pasado una hora.
Una eternidad para recordarte y una vida para soñarte.
Sigo aquí, sentada en este triste asiento de hierro de la estación.

Siento tu melodía interior,
tu mirada entre suspiros,
tu ternura en mi placer.

Por un instante me he emocionado. Todo es posible.
Ahora pienso que las cosas son como son.
No hay que vivir de la imagen que nos refleja la imaginación.
Tú lo has hecho real.
Y sé que no es un sueño.

Hoy volveré a sentirte.

Me quedan muchos reencuentros
….contigo.

Gracias a ti,
sé que la Luna sale cada noche.
No lo olvido.
Tu nombre me lo recuerda.
Mira el cielo estrellado.
Y la estrella que más brille…
Seré yo quién te mire embelesada
desde la lejanía.

Ya es la hora.
Tengo que subir al tren…



Nota:
Nada es lo que parece.
Realidad y ficción van cogidas de la mano.

Aileon

jueves, 19 de marzo de 2009

Realidad y ficción van cogidas de la mano...


Hoy me gustaría hablar de algo que ha marcado una época, que afortunadamente yo viví y que desgraciadamente los más jóvenes no han tenido el placer de experimentar.
El mundo moderno hace que muchos de los valores que alimentan la vida se vayan perdiendo por el camino sin necesidad de ser recuperados.
Una verdadera lástima.

Un saludo matutino y me ha venido a la mente algo que pasó hace mucho tiempo pero que lo recuerdo con una sonrisa y con un pacto entre hermanas.

Sí, hoy quiero confesar dos cosas. Ambas tienen que ver con mis trece años.




La primera es que desde muy jovencita las palabras me acompañaban en mi timidez, en mi inocencia y en mi imaginación. Sí, lo primero que quiero confesar es que sólo he escrito una carta de amor. Yo tenía trece años y el destinatario era el niño que me gustaba de mi clase. Aún recuerdo perfectamente las palabras que allí quedaron plasmadas. Su reacción aún me sonroja. Cuatro líneas de sentimientos…inocentes, y una carta para el recuerdo. ¿La guardará? Pronto se lo preguntaré...

La segunda, y ahora es cuando digo que en la actualidad jamás lo haría, es que escribía cartas de amor a un chico que le gustaba a mi hermana. Siempre creyó que la que escribía aquellas cartas era mi hermana. Jamás lo supo.
Y los tres éramos felices así. Ella porque no sabía ni le gustaba escribir. Él porque recibía semanalmente una carta llena de sentimientos y de amor. Y yo porque me gustaba soñar despierta, sentir algo que desconocía, vivir una fantasía de mi imaginación, y despertar algo en mí que me gustaba sentir mucho más allá de las palabras…


Y aunque todo fuera mentira, en el fondo, muy en el fondo, aunque las palabras fueran dirigidas al chico que le gustaba a mi hermana y que yo desconocía, en mi interior tenían su propio destinatario…

Ha llovido mucho desde entonces, desde aquellos trece años, pero sigo sintiendo esa magia, esa necesidad de plasmar en palabras lo que mi imaginación y mis pensamientos desean.
...
Y ahí es donde entra una de mis frases,
Realidad y ficción van cogidas (siempre) de la mano...

En cada uno de mis escritos ambas están presentes. Sólo hay que saber el límite donde llega la realidad y donde empieza la ficción o donde la ficción da paso a la realidad. Eso ya pertenece a mi intimidad. Es mi esencia, y moriré con ella...



Y lo curioso es...

Cuando escribo sobre el amor, sigo sintiendo ese escalofrío, ese algo que despierta en mí y que me gusta sentir…

Nota:
Repito esta canción. Escribí esta entrada con esta canción de fondo.
Me gusta. Me emociona. Me sabe a amor…


Aileon

jueves, 5 de marzo de 2009

Como una gota...




... entre truenos y relámpagos
Rayos sin luz







Como una gota de lluvia que desaparece en el infinito...

para ser recordada en la eternidad.



Aileon



lunes, 12 de enero de 2009

Sin idea...


Como hay cosas que no entiendo,
y anhelo entender,
prefiero seguir alimentando la idea,
exprimirla hasta sacarle todo su jugo,
maldecirla sin lamentos,
aburrirla con todas mis fuerzas
hasta que yo misma acabe destruyéndola.

Muerta y enterrada,
mi idea ya no está en mí.

Y ahora bien…

¿Seré capaz de vivir sin ella?

Lo intentaré…

Jamás prometo algo.



Aileon

miércoles, 29 de octubre de 2008

Lágrimas de lluvia...




El gris en la atmósfera, las gotas de lluvia, el frío y el recuerdo, hacen que me venga a la mente la entrada que escribí hace ya algunos meses. Recuerdo aquel día al alma poeta, lágrimas de lluvia...


Lágrimas de lluvia…

Mentalmente no estaba bien, y lo disimulaba con la máscara que se había impuesto en los últimos días e incluso en los últimos meses. Necesitaba la máscara para no despertar todo tipo de preguntas innecesarias. Preguntas que ella se negaba a responder.

Apenas le apetecía hablar; mucho menos tener que dar explicaciones. Al fin y al cabo, la vida es un sin fin de máscaras que nos quitamos y nos ponemos, que odiamos y amamos, que acaban formando nuestro yo verdadero.

Ella se ponía la máscara de la sonrisa mientras lloraba tras ella. Observaba la de la tristeza con melancolía y realidad.
Ese era su día a día, y a lo que se había acostumbrado a vivir. Vida oculta, era la reina de las máscaras…

Ese día, consciente que no podía faltar a su cita, se despertó con la mirada perdida. Lo único que deseaba era encerrarse en su habitación a media luz, con sus velas con olor a vainilla y escribir. Vomitar todo lo que su mente necesitaba gritar. Sin máscaras. Pero su deseo tenía que esperar.
Salió de su casa con intención de pasear por la orilla del mar y reflexionar. Necesitaba sentir de cerca su color. Su silencio…
El día la acompañaba en su paseo sigiloso. Sentada en la arena húmeda podía oler la sal del mar y sentir como su azul acariciaba la arena de su juego…
Las nubes, como si de un puzzle se tratara, se unían lentamente hasta formar una grandísima nube grisácea. Ella las observaba desde la lejanía. Y, en silencio, disfrutó del paisaje que tenía delante de su triste mirada. Sin máscaras y sin explicaciones, volvía a ser ella. Sonrió.

Cerró los ojos y sintió como una gota acarició su mano. Una gota siguió a otra, y otra a otra…Levantó la mirada y observó como las gotas bailaban con el agua del mar. No pudo evitar lo esperado y sus lágrimas se mezclaron con la lluvia…
Mojada, hasta lo más profundo de su ser, echó a correr con un único destino. Corría mientras la lluvia penetraba más en ella. Corría porque llegaba tarde a su cita. Corría porque necesitaba sentir la lluvia en su cuerpo y porque era la única que le había hecho sentir estar viva. Corría porque estaba sola. Corría porque se sentía libre. Corría porque su tiempo aún no se había acabado. Corría porque se mojaba…
Al llegar al mirador dejó de correr. Mojada y empapada se mezcló con la poca gente que paseaba. Nadie la miró. Ni siquiera para compadecerse.
Los paraguas les impedían ver la lluvia caer, y ella sólo veía la lluvia que le impedía ver los paraguas. Entre la inmensa minoría de un día gris, pasó desapercibida. Un cuerpo sin alma…
Mientras caminaba sin pensar y dejándose llevar por el ritmo de la lluvia decidió darse por vencida refugiándose en un pequeño portal.Era la primera vez que no sentía la lluvia en su cuerpo. Y respiró profundamente. Pero sintió algo peor que la lluvia, algo en su interior que le decía que no tenía consuelo alguno. Sintió sus lágrimas deslizándose silenciosamente mientras escurría su larga melena negra sin movimiento por la lluvia.


Creyendo que estaba sola percibió una respiración a su lado.

- Perdona, ¿estás bien? – se escuchó tras ella en mitad de la oscuridad de aquel estrecho portal.

Ella se giró, mientras intentaba secarse las lágrimas, y vio a un chico alto, delgado que, al igual que ella, también estaba completamente empapado por la lluvia.


- Creo que a los dos nos ha pillado la lluvia por sorpresa…- dijo mientras sonreía bajando la mirada.

Ella no sabía qué decir. No se sentía con ganas de entablar una conversación con un desconocido, pero él no tenía la culpa. Él no.
Debía ser amable.
Mientras se apoyaba en la pared, no dejaba de mirarla. Ella le devolvió el mismo gesto y se apoyó en la pared que estaba enfrente de él. Bajaron sus miradas con el único sonido de la lluvia. Ambos, mojados y empapados, se olvidaron de la fuerte lluvia que caía en el exterior…

- Perdona, no te había visto. A mí la lluvia, en realidad, no me ha pillado por sorpresa. Nunca lo hace. En el fondo, yo creo que la busco… - dijo ella alzando la mirada.

- Bueno, o quizá sea ella quién te busque a ti…- dijo sonrojándose.

Ella no puedo evitar sonreír a la vez que miraba la lluvia. Gris y solitaria.
Volvía a sonreír de nuevo. Esta vez sin máscaras.


- ¿Qué quieres decir?- preguntó con una sonrisa en los labios.

-¿Tú sabes por qué llueve?- preguntó con cierto nerviosismo.

- (Ella soltó una tímida carcajada) Nunca nadie me había hecho una pregunta de ese tipo…- dijo ella mientras acariciaba su negra melena que seguía chorreando por la lluvia.- Pero supongo que porque las nubes están cargadas de agua, no sé…

- No, estás equivocada- dijo mientras la miraba sin pestañear.
- Llueve porque el cielo está triste…- y bajó la mirada.

- ¿Triste? ¿De qué?- preguntó sorprendida.

- Triste porque no te puede tocar. Triste porque la única forma de poder sentirte es derramando sus lágrimas en tu cuerpo…


Ella, en presencia de aquel desconocido, se derrumbó…


Noelia M.
Al alma poeta...
6/II/08
Nota:

Fue la primera entrada de este blog que firmé con mi verdadero nombre. Me siento muy unida a este texto. La lluvia me lo recuerda. Posiblemente, está entre mis diez mejores escritos.
Un texto donde realidad y ficción (frase muy mía) van cogidas de la mano. A veces, ella y yo, somos la misma. Sólo a veces, la mayoría, casi siempre, siempre...

lunes, 27 de octubre de 2008

Ella está...

Ella está tan cansada de sellar sus labios y alimentar el silencio que teme quedarse muda con gritos en su interior.

Ella está tan cansada que siempre le acompañen los mismos adjetivos que le rompen en mil pedazos el alma…

Ella está tan cansada de sentirse culpable, a veces hasta de respirar…

Ella está tan cansada de sonreír sin sentir…

Ella está tan cansada de llorar sin derramar lágrimas...

Ella está tan cansada de imaginar y no vivir la realidad que le da miedo vivir lo que no ha imaginado…

Ella está tan cansada de no sentir los pequeños placeres que le ofrece la vida que siente estar sin aire...

Ella está tan cansada que…

Algún día se dará la vuelta y se dará cuenta que es algo más que una simple sombra.

Pero será tarde ya.

Y sonreirá…



Aileon

Nota:
Ella y yo, dos almas unidas. No puedo decir nada más.
Agradezco vuestros comentarios con antelación. Pero no os contestaré. Disculparme. Lo siento.
Hoy no.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Olor a café...








Fuera, tras el cristal, dudaba si entrar. En su interior, los pensamientos estaban claros, transparentes. Se acercó al cristal, marcado por las gotas de lluvia del día anterior, con intención de observarla desde la distancia. No pudo evitar pensar en el día que sus miradas se cruzaron. Hoy está más guapa que nunca. Pero ¿qué estoy haciendo?, pensó.

Sola, con la mirada fija en aquella triste y deteriorada mesa de cafetería, no podía disimular su nerviosismo. Sabía que el sabor de aquel café sería el más amargo de su vida. Y, posiblemente, su último café. Lo veía en sus ojos, distantes y ausentes, agotados por la rutina. Todo lo que les había unido, se esfumaba como el humo de su cigarrillo…

Cigarrillo que él apuraba antes de entrar. Con el chirrido de la puerta, ella levantó la mirada, que tanto le enamoraba a él. Debo ser fuerte, pensó. Él sabía que pensaría eso mientras se dirigía hacia la última mesa, tras pedir un café solo en la barra de aquella cafetería con olor a café…

Café que apuraban sus labios, sellados por su dolor. Ambos se miraron sin saber qué decir. Querían decirse tantas cosas que desean hacer todo lo contrario. Ahora dudaba de sus pensamientos, y estaba seguro de haber entrado. Se bebió de un sorbo el café y respiró profundamente.


- Tenemos que hablar- en realidad lo que quería era abrazarla - Creo que…
- Mira – dijo antes de que él acabara la frase- todo esto es absurdo. Yo no quiero hablar más. Sólo hablamos, y hablamos…Las palabras no me sirven, tus palabras no las quiero oír.
- ¿Así sin más?
- Sí.
- Yo no quiero hacerte daño.
- Lo haces mirándome fijamente.
- Pero… - aquel 'pero' le dolió en el alma- Si es lo mejor para los dos…
- Sí mentía- No lo pongas más difícil…
- ¿Te puedo decir algo? preguntó con brillo en los ojos- Por favor, escúchame…
- Sí, claro deseaba un 'te quiero' de sus labios que sabía que nunca llegaría -
- A ver…como te lo digo,…pues….quiero que sepas que ella no tiene nada que ver con esto.

(Ella negó con la cabeza mientras bajaba la mirada. Lo sé, pensó)

- Pues nada, ya está todo dicho… - afirmó con una entereza que le sorprendía a ella misma- Todo tiene su fin, y el nuestro estaba escrito mucho antes de que nos conociéramos – y se levantó mientras se colocaba la chaqueta que tanto odiaba él y tanto le gustaba a ella-.
- Me duele que digas eso. ¡Espera! dijo mientras buscaba su mano- Espera -suavizó el tono de su voz- Espera, no te vayas…
- Déjame… - mientras hacía el amago de dirigirse hacia la puerta con tal de no volver a ver aquella maldita mesa-.
- Por favor, no te vayas así…Yo…Nosotros...
- Déjalo...
- ¿Te vas sin decirme nada? - deseaba un 'te quiero' de sus labios que sabía que nunca llegaría- Por favor, siéntate…
- No. Y tienes razón, tengo algo que decirte. El café que te has tomado ya está pagado…

Y se fue. Sin mirar atrás. Sin lágrimas con el corazón en mil pedazos. Sin volver a pisar aquella cafetería. Y odiando el café solo para el resto de su vida…



Aileon

miércoles, 28 de mayo de 2008

Escúchame...





Este es un secreto que quiero gritar silenciosamente…

Escúchame…

Luego tú decides…

Y callaré para siempre…

Te lo prometo...


Mi secreto reside en mí…

Cerca de mí, siento que te alejas una vez más, como el viento que huye sin tocarme, sin rozarme, sin besar mis labios dolidos por tu indiferencia…

Indiferencia que deja sin latidos mi corazón…

Corazón, frío como el mármol, que sonríe tímidamente y llora desconsoladamente sin ya sonrisas que regalar ni lágrimas que mostrar…

Muéstrame la razón de este escrito…

Escrito que no siento y que necesito…

Necesito de ti….
Una mirada, una palabra, un abrazo, un Te quiero…

Mírame, sin más.


Háblame, por favor.

Abrázame, te lo suplico.

Ámame, lo necesito.


Mi secreto reside en ti…

Tú decides...

O callaré para siempre...



* Aunque es un escrito triste, esta noche (en particular) me siento bien al escribir estas líneas , que me han costado muchísimo de escribir, pero que tienen un significado muy especial para mí. Es uno de los escritos que más he leído y releído después de escribirlo, y que no me cansaría nunca de leer. Sin duda, es uno de mis mejores escritos, porque he sentido más que nunca cada palabra que he escrito. Por primera vez, realidad y ficción no van cogidas de la mano...
He querido poner una canción, y que mejor que la BSO de ‘Braveheart’ acompañada por el sonido de un piano.
El secreto está en ti y en mí. No lo olvides... Yo no lo haré. No prometo nada...
AiLeoN
27/V/08

domingo, 11 de mayo de 2008

Labios sellados...




Sábado…
Noche...
Entre luces y barras…
Él…
Ella…
Gente…
Miradas…
Miradas penetrantes…

Salida calurosa…
Entrada deseada…
Nervios disimulados…
Labios sellados…

Coche en movimiento…
Luces de autopista…
Oscuridad interior…
Miradas desesperadas…
Una mano en el volante…
Otra en el cambio de marchas…
Ella…manos entre sus piernas…

Destino eterno…
Dos personas sin destino…
Deseo…
Deseo…
Una mano en el volante…
Ella…manos entre sus piernas…

Él...
Ella...
LA MÚSICA LOS ENVUELVE…

Destino oculto…
Oscuridad exterior…
Manos entre las piernas…
Labios entreabiertos…
Un primer beso…
Tímido…
Dulce…
Respiración sin aliento…


Un segundo beso…
Húmedo…
Excitante…
Encadenado…
Manos…entre las piernas…


Labios que recorren…
Labios que juguetean…
Labios que acarician…
Labios que mordisquean…
Labios que susurran...
Labios que besan...
Apasionados...
Mojados...
Excitados...

Manos que tocan…
Manos que apretan…
Manos que gimen…
Manos que suspiran...
Manos que rozan...
Manos entrelazadas...

Dos cuerpos en uno…
Jadeos en movimiento…
Botones desabrochados...
Cremalleras abiertas...
Palabras que sobran…
Tiempo que falta…

Ritmo acelerado…
Ritmo pausado…
Ritmo acelerado…
Ritmo acelerado…

Piel con piel…
Segundos de placer…
Eternos…
Eternos…
Eternos…

Miradas que lo dicen todo…
Silencio...
Silencio...
Labios sellados...

Una mano en el volante…
Ella…entre sus piernas…


* Mientras sucede eso, suena la canción “lay all your love on me” (Deposita todo tu amor en mí) cantada por Sylver. Aunque original de Abba.
Tengo un buen recuerdo de la primera vez que escuché esta canción ¡Dios, cómo me gusta! Y el recuerdo aún más ;-)
Aileon

miércoles, 30 de abril de 2008

Tres son multitud...



- O ella o yo…
- No me hagas elegir…
- Sí, ya no puedo más con esta situación…Es que la odio con todas mis fuerzas, como te abraza, como te roza la piel,…O ella o yo. Estoy harta. Te quiero, pero no puedo con ella. Es superior a mí,…
- Cariño, ya lo hemos hablado esto muchas veces. No quiero perderte, pero ella es especial para mí (y lo sabes)…No me hagas elegir. No tienes que verla, si no quieres.
- El simple hecho que respire el mismo aire que yo, que esté donde yo esté, ya me pone enferma…
- Dame una oportunidad, por favor, y aunque comparta techo con nosotros, no la verás, te lo prometo…Por favor, lo hablamos tranquilamente cuando vuelva del trabajo.
- Y ¿ella? ¿Dónde está ahora?
- Tranquila, aquí no está…
- Pero vendrá contigo luego ¿no?
- Sí, cariño…Pero no la verás.
- Eso espero, eso espero…Tenemos que hablar.
- Lo siento, …
- Más lo siento yo.
- Hasta luego.

Un año más tarde, ante la ausencia de su mujer, él sonreía con ella en la más estricta soledad, y en la más absoluta libertad. Sin la presencia de su mujer, la besaba y acariciaba como el mayor de sus tesoros. Sonreía feliz,…ella era especial.

Cuatro horas más tarde, su mujer ocupaba el sitio de ella ante la mirada de él. Sonreían, ante el cansancio de ella, y la nula culpabilidad de él. Se notaba que se querían, que no eran sólo la media naranja sino la naranja entera…


- Me voy a la cama. Estoy cansada…
- Muy bien, ya mismo iré yo…
- ¿Sabes que te quiero mucho?
- Mmmm…déjame que piense…Pues no lo sabía.
- Jaja…pues ahora ya lo sabes. Buenas noches.
- Buenas noches, cariño.

Se fundieron en un beso. Segundos más tarde, su mujer, de espaldas, se dirigía al dormitorio, mientras él sonreía frente al televisor por tener a su lado a la mujer más maravillosa del mundo…

Minutos más tarde, los chillidos desesperados de su mujer retumbaban por todas las habitaciones. Sin poder reaccionar, su mujer entró en el comedor como una furia y echando veneno por la boca…


- Ahhhh, te odio, te odio, te odio, te odio…¿Cómo has podido hacerme esto? Dime ..¿Cómo? Maldito seas tú y ella, los dos!!! Me lo prometiste, me lo prometiste, sabes que no puedo ni verla,….Maldito seas, y en mi propia cama…¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio!
- Déjame que te explique…Lo siento, no ha sido mi intención llevarla a la habitación…Sé que no te gusta, y que te pones enferma con sólo notar su presencia. Lo sé. Ha sido culpa mía, lo siento de verás. Tranquilízate, estás muy nerviosa…
- ¿Cómo quieres que me tranquilice? Dime…¿Cómo? Si es más de lo mismo. La culpa es mía por aguantar una y otra vez su presencia en mi casa, joder…en mi casa…
- También es mi casa…Y hace mucho tiempo que no la ves, …
- ¿Qué me quieres decir con eso? Encima te tengo que dar las gracias, por no verla en mucho tiempo...
- No, no,…desde luego que no…Tranquilízate, y hablamos…
- Hablar, hablar, siempre hablar…quiero hechos, no palabras. Estoy harta de tus promesas, y de tus olvidos…Harta!!!
- Sí, tienes razón, pero….¿Cómo has sabido que ella ha estado en nuestra cama?
- ¿Cómo? ¿Te estás burlando de mí? Te piensas que soy tonta o ¿qué?
- No, no digas eso.
- Maldito seas, te la dejaste en nuestra cama,…
- ¿En serio? (mientras ocultaba su rostro arrepentido con sus manos) …Lo siento, lo siento mucho. Esta tarde la saqué de su terrario, y la dejé suelta por el piso…lo siento. Se me olvidó meterla de nuevo…
- Yo también siento haber aguantado tanto. No hace falta que la saques de ahí. La encontrarás dentro de las sábanas, calentita…esperándote!
- Lo siento, se me olvidó…Lo siento. ¿Qué puedo hacer?
- Ya no te voy hacer elegir, ya no. Ella gana. Yo no pierdo, me retiro. Abandono para siempre…



Dicen que del amor al odio hay sólo un paso, en este caso una pitón...Y es que el amor por una pitón amarilla de tres metros no se puede comparar con el amor de una mujer. Eso dicen...

* Recordad que, en mis historias, realidad y ficción siempre van cogidas de la mano...
Aileon




lunes, 14 de abril de 2008

Cinco minutos...


Una nota para el recuerdo
Un beso para la eternidad


Aquellos libros, testigos de historias de tapa dura, hicieron de aquel pasillo estrecho y enmoquetado, entre polvo y silencio, entre pasado y presente, el beso más dulce y tierno jamás sentido.

Sentada en la última mesa de la biblioteca observaba la inmensa sala iluminada por tres pequeñas luces. Los libros, recuerdos en la eternidad, contemplan el silencio de la sala.

Fuera, la oscuridad invade la noche. Dentro, él y ella se miran tímidamente y sin pestañear. El tercero estudia sin levantar cabeza.

Ella se sonroja y sonríe mientras evita su mirada. Él no sonríe, sólo la mira con deseo mientras juguetea con su bolígrafo. El tercero estudia sin levantar cabeza.

Nerviosa e inquieta, se acaricia el pelo mirándolo fijamente. Él baja la mirada y empieza a escribir algo. Tres o cuatro líneas,…Se levanta y se dirige hacia su mesa con mirada penetrante dando pequeños golpes con sus dedos en las mesas mientras avanza hacia ella. No pestañea. El ruido de sus zapatos aumenta como los latidos de su corazón. Ella respira profundamente. Teme quedarse sin ella...

Como si estudiara, sin tener el libro abierto, pasa por su lado dejándole una nota encima de la mesa mientras se aleja tras ella, ahora, en silencio. Ella observa sus cosas en la lejanía, sus libros, su chaqueta, y se lamenta…

Lentamente apoya su cabeza en la mesa mientras no deja de mirar la nota. Un papel doblado en cuatro partes. Respira, levanta de nuevo la cabeza y abre la nota. Sonríe. Sonríe con timidez. Sonríe...

Mientras vuelve a leer esas cuatro líneas, siente una respiración en la nuca,que no es la suya, cubierta por su pelo liso.Un escalofrío recorre todos los centímetros de su cuerpo…Ambas respiraciones se compenetran hasta tal punto de parecer una…

Sin girarse y con la nota en la mano, nota su presencia justo detrás de ella. Espalda y pecho separados por el respaldo de su silla. La maldice una y otra vez.

Cierra los ojos y un olor a perfume la rodea dejándola sin aliento. Sus pies nerviosos, ocultos en la oscuridad, sienten envidia.

Su negra melena, sin movimiento alguno, siente ahora, las yemas de sus dedos. Suave, acaricia su pelo una y otra vez. Ella cierra los ojos e inclina la cabeza en el respaldo de la silla. Él, acercándose más a ella, deja que el pelo le roce mientras apoya lentamente su cabeza en su hombro derecho...

Sin dejar de sentir sus yemas, siente sus labios cerca, muy cerca. Tan cerca que nota su aliento como se acelera en segundos. Necesita un susurro mientras entreabre sus labios…

De repente,

- Discúlpenme, pero tenemos que cerrar ya
- Sí, sí…perdón –dijo ella con voz excitada-

Mientras él se dirigía, ahora con rapidez, a su mesa y recogía sus cosas, seguía mirándola. Ella recogía lentamente para hacer eterna sus miradas…

Imposible. Recogió sus cosas, y la nota. El tercero que estudiaba paso por su lado cargado de libros, ignorándola...

Solos, sin apenas iluminación esperaban el recuerdo para la eternidad. Las palabras, plasmadas en los libros, pero no en ellos, carecían de importancia.

Mientras acababa de recoger sus cosas, él pasó sin mirarla por su lado dejando tras sí el roce de sus cuerpos en aquella silla. La miró por última vez, y siguió sus pasos…

Ahí estaba él, a dos pasos de ella,….quería hacer eternos aquellos pasillos para siempre. Cuatro, tres, dos pasillos sólo quedan y todo acabará...

Casi pegada a él, y justo en el último pasillo antes de salir de aquella sala casi a oscuras, se giró y la apoyó contra la estantería de grandes tomos de historia…Rodeó suavemente su cuello con ambas manos mientras acariciaba sus labios entreabiertos y húmedos,…En silencio, se cruzaron sus miradas, el olor a polvo, el deseo, el roce, las caricias, las respiraciones, el placer, el sentir, el olor, los ojos cerrados,…

Como si de una serpiente se tratara la rodeo con sus brazos apretándola contra él. Inmóvil, viva por su fuerte respiración, entre los libros y su cuerpo, se dejó llevar…

Cinco minutos de ritmos lentos y acelerados, cinco minutos de gemidos silenciosos, cinco minutos de labios entrelazados, cinco minutos…que perdurarán en sus labios para siempre.

Siete minutos más tarde, ambos se alejaban en la oscuridad de la noche. Él sonriente, ella con la nota en la mano…

A veces, la imaginación, la ficción y la realidad van cogidas de la mano...Sólo hay que esperar a que esto ocurra...
Aileon

lunes, 31 de marzo de 2008

Un maldito nombre...


Ayer no dormí sola. Y me asusté. Cerré los ojos, pero no era un sueño. Malherida, me torturabas con tu presencia.

Asustada y temblorosa, me oprimías hasta dejarme sin aliento. Mi respiración debilitada se ocultaba tras las sábanas humilladas, cansadas en la oscuridad.

Abrazada a mi almohada, me arrinconas a un lado de la cama sigilosamente,... dejando un hueco para el dolor y el sufrimiento, y el otro para tu presencia…

Me miras…me miras fijamente acariciando mi rostro dolorido. Aparto tu mirada con desprecio, y te maldigo por dormir esta noche conmigo.

Sin fuerzas y vencida, me acurruco en tus brazos entre mis lágrimas y mis lamentos. Esta noche tú ganas…

Algún día sólo serás para mí un nombre…un maldito nombre.
(un sentimiento con nombre de mujer)
Aileon

martes, 18 de marzo de 2008

La maleta de mi vida...



*Os recomiendo leer el texto que hay a continuación acompañado del maravilloso sonido del piano…


Sentada en el borde de mi cama miro tras la ventana. El ruido de los coches, el roce de las ramas por el aire, los niños jugando a ser pequeños adultos, los pájaros que anuncian la llegada de la primavera, rompen el silencio de mi oscura y melancólica habitación.

Descalza me levanto sin dejar de mirar la ventana. Veo una silueta difuminada reflejada en el cristal que separa la luz de la oscuridad. No la reconozco. Observo su silueta, su pelo mojado, su rostro sin sonrisa, sus dedos castigados por su pluma, su triste corazón…Sólo reconozco mis lágrimas.

Me acerco al armario abriéndolo lentamente mientras me siento observada por mis cosas desde la lejanía. Sufren conmigo y no lo entienden. Veo en una esquina del armario mi maleta esperando a ser estrenada…Hoy es tu gran día.
La cojo con ternura, como el mayor de mis tesoros y la abro sobre mi cama dejándola en dos partes, como si de mi corazón se tratase…Me siento a su lado, y lloro desconsoladamente sin ya lágrimas en los ojos. Un olor a naftalina invade toda mi habitación…

Hoy empieza mi viaje…

Y no sé que poner en la maleta. ¿Recuerdos? ¿Llantos? ¿Alegrías? ¿Sueños? ¿Amores?...Estoy confusa, y tristemente enfadada. Tendré que dejar cosas que mi pequeña maleta no está dispuesta a recoger, ni yo a llevarme. Niego con la cabeza…Nerviosa, empiezo con mi equipaje…

En forma de jersey recojo las ilusiones de cuando era niña, una niña tímida y risueña con el recuerdo de una princesa sin príncipe ni bruja malvada viviendo en un castillo de lunas y estrellas…

Sigo…

A su lado coloco el beso mojado del primer amor, aún vivo por el recuerdo, junto con las caricias más tiernas y dulces de los amores que siguen…

En un rinconcito de mi pequeña maleta, entre el placer y mis locuras, meto mi ironía y mi forma de ver la vida, mi vida…

¿Qué más? Miro la maleta y aún puedo meter más cosas…

En el neceser ,y con muchísimo cuidado, meto las ilusiones truncadas, las miradas perdidas, los secretos de ultratumba, las envidias innecesarias, los ojos abiertos y no los cerrados, el orgullo, la soledad buscada, el tiempo vivido y el tiempo pensado sin vivir,…
¿Puedo meter algo más? Antes de cerrarlo meto con todo el amor del mundo mi imaginación, que me hace ver el azul del cielo, cuando yo sólo veo un cielo gris…Rompo el silencio de mi habitación con la cremallera de mi neceser.

En forma de vestido coloco el día y la noche entre el ‘te quiero’ ya olvidado …Con esos vestidos ya tengo bastante…

Bajo la mirada y observo mi maleta medio llena. Aún me caben más cosas, muchas más…

Entre el neceser y los vestidos coloco en forma de tejanos el cariño, las emociones, las ganas de experimentar y aprender, los silencios obligados, las dulces palabras, los miedos, el mar, los atardeceres, las fotografías, los besos, la lluvia…¡Qué sería de mi vida sin esos tejanos!

En forma de mis minúsculos zapatos coloco las ganas de seguir adelante sin pisar a nadie, viviendo y dejando vivir, y luchando por conseguir mis objetivos a paso firme y seguro. Mi pijama de sueños cumplidos y sin cumplir, y los anhelos los coloco en otro rincón de mi pequeña maleta…

Poco espacio me queda ya… Lo justo para meter mi ropa interior llena de alegría, y de momentos dominados por las carcajadas, de mis risas con llanto, de mi felicidad reflejada en mi sonrisa, de mis escalofríos por placer, y del amor más puro y dulce entre dos almas…

Respiro profundamente…

En el pequeño hueco interior de mi maleta coloco en forma de pendientes y anillos las pequeñas cosas que me hacen sentir viva: una rosa, un abrazo, un beso robado, una caricia, una mirada, el roce de la piel, amanecer a tu lado…No necesito más.

Sonrío mientras me tumbo en mi cama escuchando el silencio de mi soledad.
Observo el silencio que tantas noches me ha acompañado…Hoy dejarás de existir para mí…Sonrío tímidamente con los ojos entreabiertos…

Sólo hay una cosa que me falta por meter en la maleta de mi viaje, sólo una. Mi pluma, mis letras, mis pensamientos, mis historias, mis palabras… en forma de libreta no podía faltar. La necesito. Te necesito para respirar…

Antes de cerrar la maleta para siempre, meto el cariño de la gente que me quiere, y de la gente que yo quiero. Todos me acompañáis en este viaje…

Cierro la maleta, como cierro la herida de mi corazón…Ahí está todo mi equipaje y todo lo que necesito para este viaje...

Miro a mi alrededor y observo detenidamente mis cosas con cierta tristeza. Lo siento, esta vez no venís conmigo. Estáis en mi corazón, que para vosotros ni se cierra ni se abre, estáis siempre ahí…

Mientras la oscuridad aparece tras la ventana acompañada por el silencio de la noche, abro la puerta de mi habitación con lágrimas en los ojos. No miro atrás…Apago la luz.

Miro mi maleta, la maleta de mi vida…mi vida, y cierro la puerta. Sonrío desapareciendo en la oscuridad de la noche...

lunes, 25 de febrero de 2008

Dime que me quieres...


- ¿Qué quieres?
- Anda,…dime que me quieres.
- Que no…
- Venga, no seas tonto...dímelo.
- Que no, que estoy ocupado.
- ¿Ocupado? Si para decir esas dos palabras no hace falta estar ocupado.
- Venga va…

(el silencio se apodera de él)

- Bueno, vale….ya no insisto más. Pero ¿me quieres?
- Eso no se pregunta.
- ¿Por qué? ¿Me quieres aunque sea un poquito?
- Eso no se pide.
- No lo entiendo, no cuesta tanto decirlo…
- A ver, eso se siente y no se pide. Jamás se pide. Nunca se pide.
- Lo entiendo, no te molesto más.

Horas más tarde noté como alguien se acercaba silenciosamente. No hubo preguntas ni respuestas. Lo miré y el tiempo se detuvo. Sólo estábamos él y yo, y algo que nos unía. Mirándome a los ojos me dijo:

- Je t’aime.


* Nota: Esta entrada la escribí hace tiempo, lo digo por si alguien ya lo había leído aunque algo he modificado.

¿Sabéis? Hasta ahora mi fin de semana estaba lleno de risas y de alegría, pero desde esta tarde tengo dolor de cabeza y me da la sensación que mañana me despertaré resfriada. Espero que no, pero ya conozco mis dolores de cabeza…y éste tiene todos los síntomas de resfriado. Si es que…
Aileon

sábado, 26 de enero de 2008

Al otro lado de la reja...


Sola y en silencio me encuentro frente a la reja. Una reja que,a menudo , es sinónimo de condena y otras de libertad .Miro a ambos lados y no hay nadie. Estoy tristemente sola.

Al otro lado de la reja, a lo lejos, oigo voces. Unas voces que se aproximan lentamente. No entiendo lo que dicen pero retumban en mis oídos una y otra vez.
Hace frío, mucho frío. Encojo mis hombros para engañar al frío y a mí misma, pero es inútil. Un aire frío me envuelve, y yo me dejo envolver.
Respiro fuertemente y bajo la mirada. Veo mis pies quietos y descalzos. Tienen frío, y no dejan de mirarme, pero los ignoro. No me preocupan lo más mínimo. Sólo me interesan las voces que siguen aproximándose al otro lado de la reja.
Cierro los ojos, me inclino y siento una brisa fresca que acaricia mi rostro, mis labios, mi cuello,... Sé que no es un sueño, lo sé. Mi sueño es más inteligente que yo y no permitiría esa situación...

Me echo a llorar con los ojos cerrados. Siento el frío de las lágrimas…
De repente oigo las voces justo debajo del muro y la reja que nos separan. Y pienso, ya están aquí. Ahora entiendo perfectamente lo que dicen. Es lo mismo de siempre.
Abro los ojos y miro el cielo azulado que me observa sin cesar. Y pienso, no tengo otra salida y debería saltar, debería cruzar la reja, debería,...pero no quiero. No debo.
Pero decido saltar; una vez más decido cruzar la reja. Es lo que todos esperan...Y así lo haré.

Esta vez si presto atención a mis pies desnudos que en todo momento han estado en silencio mojados por mis lágrimas. Pero ahora son ellos los que me ignoran. Y son ellos los que tienen el control, y no mi mente.
Sin dejar de mirar el cielo y observar las ramas del árbol que hay al otro lado de la reja,...mis pies se alejan, huyen por otro camino desconocido dejando las voces atrás mientras se mezclan con el aire frío...
"La imagen de esta foto la veo todos los días. Y la tengo muy presente. La idea que quiero transmitir con este escrito es que a veces, por no decir la mayoría, hacemos cosas que los demás o los que tenemos a nuestro alrededor esperan de nosotros o pretenden que hagamos, aún no siendo de nuestro agrado.
Uno tiene que ser dueño de su propia vida, y no vivir la vida que los demás quieren que vivas, y sobre todo y lo más importante, no ser juzgado por el hecho de hacer las cosas a tu manera, y no como los demás esperan. Así debería ser.
Yo ,aunque muchas veces, he saltado la reja, espero que si no la vuelvo a saltar más, que nadie me juzgue...Y si alguien lo hace, el problema ya no será mío. De eso estoy completamente
segura. Vive y deja vivir ".By Aileon

lunes, 22 de octubre de 2007

ÉL




Como cada mañana decidí ir a la playa a ver el amanecer. Me inspiraba muchísimo estar delante de las olas, con una vista realmente encantadora. Me gustaba ver el mar tranquilo, inquieto, como las gaviotas que volaban sobre el mar. El ruido de las olas me acompañaban en mi soledad. Me pasaba horas mirando el océano ;un océano sin límites.
En mis pensamientos sólo aparecía él. Un ser extraordinario y la razón de mi existencia.
(...)
A medida que iba escribiendo en mi diario, las olas se iban acercando a mí. Volví a mirar al mar, y empecé a recordarlo otra vez. Era como si estuviese dentro de mí. De día y de noche, como mi propia imagen. Y una lágrima recorrió mi rostro. En aquellos momentos me sentí sola, hundida, como si mi soledad pudiera más que yo. Pero volví a mirar al mar.
Mi memoria hacia él permanecía en mi mente. Sin darme cuenta llegó el atardecer...
(...)
Un atardecer meláncolico. Las olas se iban reduciendo y el sol iba desapareciendo poco a poco y en silencio. Y llegó la noche: una noche fría y húmeda. En el cielo había infinidad de estrellas, y me tumbé en la arena. Y allí estaba yo, mirando las estrellas y pensando en mi único y verdadero amor. Pero sabía que era un amor irreal e imposible. Él sólo aparecía en mi mente. Nada más. En aquel lugar, seguí recordándole.
Jamás olvidaré la soledad que sentí frente al mar. Mientras se me cerraban los ojos, el aire se iba haciendo más frío. Había llegado el invierno.


Dedicado a él. ¡Qué grande es el mar y que pequeños somos nosotros!
Aileon. Octubre '95