
Aparezco en la frente, de repente, sin avisar, junto a
otras que van apareciendo poco a poco. Hoy aparecerán muchas, lo intuyo.
Tomando forma, transparente y cristalina, necesito empezar mi camino, si no quiero morir al instante. Desciendo dejando atrás a las
otras que siguen intactas… Me detengo ,en mi primer respiro, cerca de sus penetrantes y seductores ojos. Los saludo desde la distancia mientras sonrío por miedo a ser tocada por las largas pestañas que quieren absorberme. Lo sé. Me miran ...Pero soy más rápida y huyó sin ser atrapada.
Bajo lentamente… La pendiente me asusta hasta tal punto de desear llegar a mi destino…pero el camino es lento, suave y delicado. Puedo oler y sentir el olor de su piel caliente y ardiente por los rayos del sol. Temo derretirme, a la vez que refresco presionando con suavidad su mejilla… Una mejilla sonrojada y dulce. Miro hacia arriba y observo como una de las
nuestras es atrapada por las pestañas…No ha sido lo suficientemente lista, y ambas se funden en un abrazo...
Me deslizo pausadamente hacia sus labios. Los veo desde la lejanía... hasta que me aproximo.Ahí quietos, inmóviles esperando a ser tocados… En sus labios deseo ser absorbida…. Pero rozo la comisura de los labios y me lamento. Me lamento una y otra vez. Miro, mientras sollozo sigilosamente, y veo unos labios que me miran entreabiertos, apetecibles, carnosos, deseosos, húmedos… esperando a otras que quizá tengan más suerte que yo.
Celosa y envidiosa… llego al borde de un precipicio. Me detengo por miedo a caer y morir en la caída. Desde el borde del precipicio me asomo sin perder el equilibrio y veo a lo lejos una imagen maravillosa y hechicera que me cautiva enormemente. Me dejaría caer sin más y morir en esas dos colinas, que me enamoran, separadas por un estrecho sendero que desconozco donde me llevaría .Me derrito con imaginarme su destino… Colinas que sobresalen con picos escondidos y soñados. No pienso lanzarme porque moriría al golpearme contra ellas…y quiero disfrutarlas, sentirlas, gozarlas, rozarlas,…Quiero poseerlas lentamente antes de morir.
Miro a ambos lados y algunas ya se han precipitado y han caído desapareciendo en el eco del abismo. Otras, al igual que yo, esperan la decisión que les proporcione el placer eterno antes de desaparecer.
Observo en los extremos de ambos lados y veo como unas cascadas negras, largas, suaves, en movimiento que rozan con timidez su húmeda piel…¡Cómo las envidio! Algunas cascadas sobrepasan las colinas rozándolas suavemente. Intuyo los picos ocultos tras la ropa, erectos y rígidos. Siento morir de envidia una vez más… Las cascadas se mueven una y otra vez sin detenerse. Espero… Sigo esperando… hasta que despejan nuevamente las colinas. Las visualizo de nuevo, más hermosas y excitantes que nunca…
Me incita y me acalora la idea de estar cerca de ellas…y no quiero perder mi tiempo antes de desaparecer para siempre. Quiero morir soñando junto a ellas…
Me niego a deslizarme por las cascadas negras, por muy tentadoras que sean, porque temo quedarme en ellas. Temo que me absorban, que lo están deseando, y muera atrapada en ellas con el movimiento de un zis zas…
Decido seguir a algunas más aventajadas que yo…Presiono fuertemente contra su barbilla y me dejo caer con lentitud, despacio,….me deslizo sin apenas mirar al fondo del precipicio. Siento el olor de su cuello, húmedo por el calor que me ha visto nacer…y cierro los ojos. Bajo despacito… más y más,…hasta llegar a un minúsculo hueco. Me tomo mi segundo respiro y observo…
¡Qué maravilla! Ahí están, en la lejanía próxima… ahora las veo mejor, más hermosas que nunca. Me encandilo mirándolas…Pero aún me queda la última bajada, la pendiente que me llevaría a mi gloriosa muerte. Estoy sola…y débil. Noto que voy desapareciendo poco a poco…
Respiro hondo y empiezo mi último recorrido… Ansiosa, nerviosa, excitada y deseando morir en ellas, me dejo caer sin lentitud… Ahora no puedo relajarme. A lo lejos veo el estrecho sendero custodiado por las dos hermosas colinas…Veo el paraíso de mi muerte. Mi dulce muerte. Ahí quiero morir.
Saboreo, por última vez, empapándome de toda su esencia, mientras evito mezclarme con las negras cascadas que me observan desde el movimiento. Sofocada, exaltada, acalorada, encendida, excitada, caliente…me encuentro frente a mi edén.
Voluminosas, desmesuradas, colosales…me incitan a perderme entre ellas…
Derritiéndome… camino lentamente mis últimos segundos de vida… Me siento más débil… Temo morir… Aún no!
Me introduzco mojada y empapada en el largo sendero de mi muerte, mi divina muerte.
Apenas tengo fuerzas para subir a la cima, y cierro los ojos. Me imagino escalando la ansiada colina con suavidad, disfrutando cada poro de su piel…Degustando su tersa piel, una y otra vez hasta llegar a mi pico soñado, y saboreándolo hasta derretirme y ...morir.
Mientras imagino, débil, mojada, y excitada… sonrío. Ya he llegado. Camino sin fuerzas por el estrecho sendero… deseando fundirme en su piel y vivir para siempre entre aquellas colinas soñadas…Muero de placer pensando que viviré en su cuerpo eternamente.
Desaparezco, sin dejar huella, saboreando mi clímax…
Comentario: Hoy he vuelto a tener un dolor de cabeza horrible…pero me ha salido este escrito. No sé si darles las gracias a mi inspiración o al dolor de cabeza,… No lo sé.
El tiempo lo dirá…
Noelia