
¡Dios, menuda noche de calor, sofocos, y de gentío me esperaba! Y como una es bajita, se me hacía insoportable el dar continuamente saltitos para intentar ver algo, que no fueran espaldas y cabezas!
¡¡¡Quién fuera niña para subirme en los hombros de alguien!!!
Para colmo, el de los ojos que tenían vida propia, observaba el panorama aislado del resto. Todo él me ponía –y me pone- nerviosa, pero en el fondo, no me gustaba verlo aislado y sin conocer a nadie. Además, era la primera vez que vivía la fiesta mayor, y estaba más perdido que una aguja en un pajar.
Así que me acerqué, aún no conociéndolo demasiado, pero lo justo para esperarme cualquier tipo de conversación. Me conmovió el hecho de estar distante, solo y como ausente, y me arriesgué mientras su novia...Bueno, realmente no sabía donde estaba su novia, es decir, mi prima.
- ¿Qué tal? ¿Te gusta?
- Sí, hay mucha gente.
- Vaya, y encima hace un calor horrible, y la gente no para de empujar.
- Eso es porque lo quieren ver, ¿qué has estado de vacaciones?
- Sí, una semana en Mallorca.
- ¿Así? Pues no se te nota morena (¿Cómo qué no? ¿Tú me has mirado bien?) bueno algo si se nota pero como es de noche… (ya empezamos)
- Bueno, algo sí estoy. Me he protegido mucho la piel, y ya sabes que si proteges, apenas bronceas.
- Ya, es lógico por las pecas (y el tío mirando embobado mis hombros y siguiendo con sus ojos de velocidad brazos y rostro)
- Sí, en verano quieren protagonismo, y las muy jodidas lo consiguen.
- Pero ¿has ido a la playa con las pecas? (¿¿¿¿¿What?????)
- No, me las he dejado en el hotel.
- Ya ( ni una media sonrisa en sus labios)
- Era broma (qué tío más soso)
- Es que me extrañaba que fueras a la playa por las pecas, porque tienes que tener cuidado que luego se convierten en manchas (A ver una cosita que se me escapa ¿qué pasa que el Lorenzo sólo está en la playa? y otra cosita ¡¡¡joder ni que estuviera prohibido!!! Que yo sepa no hay un cartel que ponga “prohibida la entrada a las pecas, ay quería decir, las chicas con pecas”)
- Bueno de todas formas no he ido a la playa. Yo soy de piscina.
- Y ¿eres de las que se ponen gafas de bucear?
- No, no…yo soy de las que cuando salen del agua tienen los ojos rojos por el cloro.
- Uyy, pues deberías proteger los ojos, porque es muy malo el cloro (seguía mirándome los hombros)
- Sí, debería. Pero una nunca escarmienta.
- Sí, ¿sabes? ya mismo me dan el piso y ahora ella tiene un dilema (¿Sólo uno? toda ella es un dilema, pensé)
- (¿Qué hace? cuando hay un cambio radical en la conversación me preocupa, porque es como iniciar algo que realmente me importa un carajo…) ¿Dilema? ¿Te refieres a la hipoteca?
- No, no…Porque no sabe si poner parqué o no.
A ver, a ver…analicemos la situación porque esto requiere un kit kat o dos.
Estoy de fiesta mayor, entre el bullicio de la gente, con un calor horrible, y va y me cuenta que tiene un dilema porque no sabe si poner parqué???
- ¿Tú que harías? Es que ella no se decide…
- ¿A casarse?
- No, al parqué.
- Ahh, pues no lo sé. No pienso en eso, la verdad.
- Es muy sucio ¿verdad?
- (¿Qué pasa que tengo cara de ser una experta en parqués? Jodó, no puedo ir a la playa por las pecas y ahora tengo cara de entender sobre el maldito parqué) Pues hombre…
- Sí, ya le digo yo que es muy sucio. Y ¿tú? ¿No quieres tener hijos? (madre mía, que estrés de conversación)
- Pues sí, claro. Ahora no es el momento, pero algún día…
- Y ¿no quieres casarte?
- De momento no me lo ha pedido…
- Uyy, eres una chica muy clásica (ni de coña jeje)
- Sí, sí…hasta que no me case nada de nada ( un poco de salsa a la conversación no viene mal ¿no?)
- Haces bien, si te quiere sabrá esperar. ¿Lleváis mucho?
- Digamos que está esperando demasiado (¡Qué bueno! Por primera vez los ojos se quedaron quietos, como sin vida, cosa que ya es difícil…)
- ¿Me estás diciendo que.?
- Uyy mira, que apagan las luces de la plaza. Ya viene…
- Pero…
- Disfruta de lo que vas a ver ahora...
Y me fui al lado del nene, mientras el de los ojos seguía mirándome las pecas. Creo que eso le sorprendió mucho más que lo que vería en la plaza segundos más tarde.
Para colmo, el de los ojos que tenían vida propia, observaba el panorama aislado del resto. Todo él me ponía –y me pone- nerviosa, pero en el fondo, no me gustaba verlo aislado y sin conocer a nadie. Además, era la primera vez que vivía la fiesta mayor, y estaba más perdido que una aguja en un pajar.
Así que me acerqué, aún no conociéndolo demasiado, pero lo justo para esperarme cualquier tipo de conversación. Me conmovió el hecho de estar distante, solo y como ausente, y me arriesgué mientras su novia...Bueno, realmente no sabía donde estaba su novia, es decir, mi prima.
- ¿Qué tal? ¿Te gusta?
- Sí, hay mucha gente.
- Vaya, y encima hace un calor horrible, y la gente no para de empujar.
- Eso es porque lo quieren ver, ¿qué has estado de vacaciones?
- Sí, una semana en Mallorca.
- ¿Así? Pues no se te nota morena (¿Cómo qué no? ¿Tú me has mirado bien?) bueno algo si se nota pero como es de noche… (ya empezamos)
- Bueno, algo sí estoy. Me he protegido mucho la piel, y ya sabes que si proteges, apenas bronceas.
- Ya, es lógico por las pecas (y el tío mirando embobado mis hombros y siguiendo con sus ojos de velocidad brazos y rostro)
- Sí, en verano quieren protagonismo, y las muy jodidas lo consiguen.
- Pero ¿has ido a la playa con las pecas? (¿¿¿¿¿What?????)
- No, me las he dejado en el hotel.
- Ya ( ni una media sonrisa en sus labios)
- Era broma (qué tío más soso)
- Es que me extrañaba que fueras a la playa por las pecas, porque tienes que tener cuidado que luego se convierten en manchas (A ver una cosita que se me escapa ¿qué pasa que el Lorenzo sólo está en la playa? y otra cosita ¡¡¡joder ni que estuviera prohibido!!! Que yo sepa no hay un cartel que ponga “prohibida la entrada a las pecas, ay quería decir, las chicas con pecas”)
- Bueno de todas formas no he ido a la playa. Yo soy de piscina.
- Y ¿eres de las que se ponen gafas de bucear?
- No, no…yo soy de las que cuando salen del agua tienen los ojos rojos por el cloro.
- Uyy, pues deberías proteger los ojos, porque es muy malo el cloro (seguía mirándome los hombros)
- Sí, debería. Pero una nunca escarmienta.
- Sí, ¿sabes? ya mismo me dan el piso y ahora ella tiene un dilema (¿Sólo uno? toda ella es un dilema, pensé)
- (¿Qué hace? cuando hay un cambio radical en la conversación me preocupa, porque es como iniciar algo que realmente me importa un carajo…) ¿Dilema? ¿Te refieres a la hipoteca?
- No, no…Porque no sabe si poner parqué o no.
A ver, a ver…analicemos la situación porque esto requiere un kit kat o dos.
Estoy de fiesta mayor, entre el bullicio de la gente, con un calor horrible, y va y me cuenta que tiene un dilema porque no sabe si poner parqué???
- ¿Tú que harías? Es que ella no se decide…
- ¿A casarse?
- No, al parqué.
- Ahh, pues no lo sé. No pienso en eso, la verdad.
- Es muy sucio ¿verdad?
- (¿Qué pasa que tengo cara de ser una experta en parqués? Jodó, no puedo ir a la playa por las pecas y ahora tengo cara de entender sobre el maldito parqué) Pues hombre…
- Sí, ya le digo yo que es muy sucio. Y ¿tú? ¿No quieres tener hijos? (madre mía, que estrés de conversación)
- Pues sí, claro. Ahora no es el momento, pero algún día…
- Y ¿no quieres casarte?
- De momento no me lo ha pedido…
- Uyy, eres una chica muy clásica (ni de coña jeje)
- Sí, sí…hasta que no me case nada de nada ( un poco de salsa a la conversación no viene mal ¿no?)
- Haces bien, si te quiere sabrá esperar. ¿Lleváis mucho?
- Digamos que está esperando demasiado (¡Qué bueno! Por primera vez los ojos se quedaron quietos, como sin vida, cosa que ya es difícil…)
- ¿Me estás diciendo que.?
- Uyy mira, que apagan las luces de la plaza. Ya viene…
- Pero…
- Disfruta de lo que vas a ver ahora...
Y me fui al lado del nene, mientras el de los ojos seguía mirándome las pecas. Creo que eso le sorprendió mucho más que lo que vería en la plaza segundos más tarde.
Nota 1: A veces hay que seguir el rollo, sólo a veces.
Nota 2: Estoy orgullosa de mis pecas.
Nota 3: El parqué no me interesa lo más mínimo.
Aileon




